Director General: Julio Alberto Rubio Pérez

QUEDÓ HERMENEGILDO COMO ZOMBI AL INTENTAR SUICIDARSE, ACUSADO POR LA POLICÍA ESTATAL DE MATAR A SUS HIJASTROS, QUE SIN LEERLE SUS DERECHOS, LO TURNARON AL FISCAL…

Oscar TreviñoJr. - 5 junio, 2021

Perla se levantó de la cama somnolienta, abrió la puerta del cuarto y […]

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Perla se levantó de la cama somnolienta, abrió la puerta del cuarto y lo primero que vio en la sala, fue a su tío Hermenegildo González Garza, pendiendo del cuello con su cinto atado al techo del cielo de su casa y gritó:

-Tío Gildoooo.

Rápidamente Perla, tomó unas tijeras y a como pudo, por entre el cuello de Gildo y su cinto lo rompió. A toda prisa fue a la habitación de enseguida por sus primitos Angélica y Jesús Antonio Toñito, de 13 y 12 años de edad, pero al abrir la puerta los vio tendidos en su cama, con el cuello ceñido con un cincho de plástico, la mirada opaca, la lengua hinchada, que apenas salía por la comisura de sus labios para gritar bañada en llanto:

-Nooooooo.

Traumada, Perla de 15 años de edad, salió corriendo de su casa en busca de ayuda, en el barrio de la Guillermo Prieto 60 esquina con Honduras en la colonia Modelo de Matamoros, Tamaulipas, pero esa mañana la calle estaba desierta, así que con temor regresó.

Buscó su teléfono celular y marcó bañada en llanto a su tía Margarita:

-Tía, Gildo se quiso ahorcar, pero yo lo salvé, vente, mis primitos están muertos.

-Voy para allá.

Nerviosa, luego de colgar, Margarita llamó por teléfono al 911 para avisar, que había un asesinato, para enseguida salir en su vehículo a toda marcha en busca de Perla.

Los minutos se hicieron interminables para Perla que seguía bañada en llanto, pero entonces, Hermenegildo abrió los ojos, con su boca jalaba aire, comenzó a arrastrarse en el suelo, se encontró las tijeras con que lo desató Perla del cuello, las tomó con ambas manos y tomando un último aliento de vida, sin fuerzas se las encajó en el estómago.

Al ver lo que hacía su tío, Perla le gritó bañada en llanto:

-Noooo, tío, no lo hagas por favor.

Desistió Hermenegildo del uso de las tijeras, de nueva cuenta se arrastró hacia le mesa tentando en la superficie, su mano derecha tocó un cuchillo, lo iba a usar para clavárselo, pero en ese momento llegó Margarita abriendo violentamente la puerta y se lo quitó de las manos, mientras preguntaba asombrada, al tiempo que Perla se acercaba a su tía para que la protegiera:

-¿Qué estás haciendo, qué hiciste?

Pero Hermenegildo ni siquiera balbuceaba, solo abría desmesuradamente los ojos, Perla, temblando de miedo, señaló a Margarita con su dedo índice de la mano derecha, el cuarto de sus primitos Angélica y Toñito, por eso al acercarse se quedó de una pieza, sus ojos se nublaron de lágrimas y apenas pudo decir:

-¡Dios Mío!

Allí en la sala comedor, había una escoba recargada en la pared, donde estaba empotrado un pintarrón, lo que podía ser una especie de mensaje póstumo:

“Nos engañaron los licenciados, María Elena Te Amo”.

A un lado del texto se leía encerrado en un enorme corazón rojo:

“Azael, Jessica, Angélica, Jesús -Toñito-, Los Amo”.

Luego otro corazón, más pequeño con el mensaje:

“Ma. Elena”. “Hermenegildo” “Te Amo”.

Justamente la tía de Perla, llamó por celular para avisarle a María Elena, la tragedia que había pasado, que inmediatamente se salió de su trabajo con permiso, que cuando llegó a la escena del crimen, estaba aterrorizada y destrozada, ni la dejaron que abrazara a su Angélica y a su Toñito, que sigue amando.

Si bien Hermenegildo está con vida, su estado mental es catatónico. En otras palabras, su diagnóstico es que se quedó paralizado mentalmente, sin capacidad de respuesta a causa de una fuerte impresión o un gran cansancio psíquico, de hecho, está a disposición de un psiquiatra local.

Los nombres de los testigos fueron cambiados para su protección, en una carpeta de investigación levantada por el Fiscal Héctor Alonso Sánchez Torres, en la que se temió por la vida de Hermenegildo, porque estuvo sin oxígeno cerebral y su estado mental es desconocido. Para que la gente se dé una idea, sería como una especie Michel Mayer, el personaje principal de la película Halloween, porque solamente tiene la mirada vacía… hacia el infinito.

La tragedia del homicidio de los pequeños Angélica y Toñito, su mamá María Elena Macías Torres y su pareja (padrastro de los infantes), está llena de huecos para el personal de la Unidad General de Investigación 1 de la Ministerial del Estado.

Lo que por el momento han reconstruido de acuerdo con los investigadores del caso, consiste en que Hermengildo, trabajaba como técnico laboratorista tipo A, en el Hospital General Dr. Alfredo Pumarejo que a veces hacía labores de químico, con un salario de poco más de 15 mil pesos quincenales.

Su pareja María Elena Macías Torres, es enfermera en la clínica del IMSS en Matamoros, que en el momento del doble crimen estaba trabajando y que le notificaron de la tragedia, saliendo a toda prisa y por el momento goza de un periodo de descanso.

Todavía María Elena no ha ampliado su declaración en la fiscalía en torno a su pareja Hermenegildo, solo ha dicho entristecida, que está sorprendida por lo que pasó, nunca tuvieron una discusión fuerte, solo los problemas rutinarios domésticos.

Sin embargo Hermenegildo, de acuerdo con las investigaciones, estaba sometido a una gran presión porque Angélica y Toñito carecían del suficiente equipo electrónico para tomar clase, eso le mortificaba y pidió tiempo para hacer la cristiana sepultura de sus hijos, pero posteriormente se presentará a declarar con el Fiscal.

Hay una línea de investigación de los ministeriales que indica, que Hermenegildo, se presionaba psicológicamente, porque contrató a unos abogados para que tramitaran su pensión con la Secretaría de Salud en Tamaulipas, pero se le bañaron, dejándolo sin dinero que necesitaba.

Aunque solo es una sospecha para los investigadores, pudiera ser que Hermenegildo en su presión mental, culparía a María Elena, su pareja, que tal vez le recomendó a esos abogados, cuya identidad por ahora se desconoce y que a la postre le picaron los ojos dejándolo desfalcado, por eso la presión de su amor por los infantes lo cegó.

Los huecos en la investigación se sitúan primero, en cómo fue que se conocieron Hermenegildo y María Elena, pero se estableció que los infantes pese a llevar el mismo apellido González, no son hijos de ambos, por lo que hay un padre que posiblemente desconozca la situación.

Lo único que se sabe es que aproximadamente la familia, junto con Perla se fueron a vivir allí en la calle Guillermo Prieto hace aproximadamente 11 meses, por eso es que los vecinos, todavía ni llegaban a conocerlos plenamente.

Tanto Angélica como Toñito se acomodaban a sus clases en casa por lo de la pandemia del Covid-19, María Elena salía por la mañana a trabajar en el Seguro Social, mientras Hermenegildo cubría el turno de noche como técnico laboratorista en el Hospital General.

Rutinariamente entre 08:30 y 09:00 horas, salía Hermenegildo a la farmacia o la tienda para comprar el desayuno, pero también para tomar una pastilla que le calmara la ansiedad, puesto que estaba apesadumbrado y molesto por los abogados que se vendieron a su trámite de pensión.

El 03 de junio, Hermenegildo salió de su casa a la Farmacia Guadalajara poco antes de las 09:00 horas, comentan en el vecindario de la Modelo, así que regresó sin contratiempos, fue entonces que una hora después, Perla salió de su cuarto cuando vio la trágica escena de su tío colgando y sus primitos ya sin vida.

Los primeros en llegar a la escena del crimen, fueron los elementos de la Policía Estatal Acreditable cuya puerta abrió la tía Margarita que ya estaba dentro, mismos que a través del C-4 pidieron la intervención de una ambulancia, llegando los elementos de Protección Civil, por ser los más próximos.

Estaba Hermenegildo en estado de shock, por eso los paramédicos lo sacaron de su casa para suministrarle oxígeno, debido a que estuvo inconsciente por algunos segundos o minutos, posteriormente llegaron más patrullas con elementos de la Policía Estatal, luego los Policías Ministeriales del Estado y el vehículo de la funeraria.

Los Estatales de la patrulla pick-up 1201, para adjudicarse un supuesto éxito policíaco y que su jefe Francisco Javier Rojas, El Tragabalas, se parara el cuello, en lugar de que se hiciera cargo la Policía Ministerial del Estado, a Hermenegildo lo detuvieron, lo subieron a la unidad motriz boca abajo en el asiento posterior, sin leerle sus derechos.

Inmediatamente lo pusieron a disposición del Fiscal de turno, Héctor Alonso Sánchez, dejando de lado sus derechos humanos para que declarara en torno al homicidio de los infantes, pero allí empezaron los problemas de salud de Hermenegildo, puesto que se desmayó tres veces en la propia oficina de procuración de justicia.

De inició los Policías Estatales que lo custodiaban, pensaron que Hermenegildo se hacía el desmayado la primera vez, moviéndolo con sus botas para que se levantara del piso y dejara de hacerse víctima, pero al ver que seguía sin reaccionar, pidieron ayuda a insistencia del Fiscal.

Llamaron de inmediato a uno de los médicos legistas de la Fiscalía de Justicia para que lo reanimara, porque seguían sin leerle sus derechos a Hermenegildo, de acuerdo con el Nuevo Sistema de Justicia Penal y Oral en Tamaulipas.

Ya una vez repuesto, apenas iba a iniciar la diligencia para ahora sí, leerle sus derechos, pero otra vez de cayó al piso con indicios de convulsión, por eso se suspendió la actividad judicial, en tanto el médico legista, que estaba de observador determinó, que Hermenegildo realmente estaba mal de salud, ni siquiera hubo tiempo de revisar si prestaba huellas de golpes o violencia física por parte de los elementos de la Policía Estatal, aparte de los que ya tenía.

Con el problema jurídico encima, debido a la errática participación de la Policía Estatal, el fiscal determinó internarlo en el Hospital General, donde Hermenegildo conoce a todo el personal porque allí todavía tiene su plaza laboral, donde dictaminaron primero, que estaba grave.

Sin especular, los médicos del Hospital General, dictaminaron al Fiscal, mediante análisis, que Hermenegildo estuvo muerto por algunos segundos, tal vez minutos, le faltó oxígeno al cerebro, como un 60 de un 100 por ciento, pero regresó a la vida, por eso sufría desmayos y espasmos, debido a una falta más detallada real de primeros auxilios, así como de signos vitales.

Toda la tarde y noche, Hermenegildo estuvo bajo observación médica con oxígeno asistido, pero es evidente que sobrevive sin estar al 100 por ciento de su capacidad cerebral, por eso está ausente en vida, con mirada vacía, sin un solo rictus de alegría o tristeza, como ido, en estado catatónico.

El 4 de junio, como a las 15:00 horas, lo declararon fuera de peligro, pero su estado mental es inesperado, aun así, está disposición de un psiquiatra para que lo evalúe, por lo que el fiscal solicitó la ampliación del término constitucional por la incapacidad de Hermenegildo, a quien todavía no le han leído sus derechos constitucionales.

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