Director General: Julio Alberto Rubio Pérez

CON RESPECTO A STEVE GUERRA, SU CONTRINCANTE EDDIE TREVIÑO JR. ANDA PREGUNTANDO POR TODAS PARTES: ¿EN QUÉ TRABAJA EL MUCHACHO?                                                        

Julio Alberto Rubio - 13 mayo, 2026

La campaña política entre demócratas por la silla del Condado de Cameron ha […]

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La campaña política entre demócratas por la silla del Condado de Cameron ha escalado peligrosamente entre los dos aspirantes, Steve Guerra y Eddie Treviño Jr., que en un debate público se vieron las caras el jueves 7 de mayo de 2026, en la pizzería Parry’s, donde ambos se señalaron con índice de fuego ante una concurrencia cercana a las 150 personas que disfrutó el sainete.

Así, Eddie Treviño Jr. cuestionó sin piedad a Steve Guerra:

“¿A qué te dedicas? ¿Cómo te ganas la vida? Tal vez no necesitas el salario de juez del condado porque estás ganando tanto dinero haciendo quién sabe qué cosa, y te niegas a ser claro con la gente del condado de Cameron”.

Aunque parecía ser una simple pregunta que Eddie le hacía a Steve, su tono de voz dejaba entrever desesperación y cierto dejo de odio acumulado a través de la contienda, donde abiertamente han acusado al aludido de estar presuntamente vinculado al tráfico del huachicol hacia México.

Le pega otro gancho al estómago:

“Dice que es empresario, pero no nos dice cuáles son sus negocios. Y luego menciona las empresas: dos de ellas están inactivas y una apenas abrió”.

Luego, sin compasión, Eddie remata ante la concurrencia como si aquello fuera parte del pan y circo en la arena de Roma:

“Vamos, amigos. Este hombre está tratando de verle la cara a todos nosotros”.

El encuentro, que había dado inicio a las 6:30 de la tarde, prometía tranquilidad entre ambos candidatos; sentados en mesas distintas, se veían nerviosos antes de que iniciara el debate. Treviño, por su parte, con un puño de hojas en la mano, hacía anotaciones y se preparaba; en tanto Steve, atrás, a sus espaldas, expandía su amplio pecho, se mostraba inquieto, tal vez nervioso, incómodo; se dolía de traer una afección gripal que le había tapado sus oídos.

La mecánica a seguir del programa para ambos candidatos, de entrada, se trataba de que se presentaran ante la concurrencia; después vendría una ronda de preguntas que ambos tendrían que contestar. Desde luego, en esas respuestas hubo alusión entre ellos, por lo que llegó un momento en que acabaron atacándose de manera personal.

En esta campaña interna para la selección del candidato demócrata que competirá por el cargo de juez del Condado de Cameron, su característica principal han sido los insultos y las descalificaciones entre ambos, posiblemente atribuidos a sus operadores de campaña. Por el lado de Treviño, está Rodrigo Moreno Fernández, un personaje que dejó negra huella en Matamoros, al ser mencionado en presuntos múltiples fraudes en la venta de computadoras, con una empresa que se llamó MalTalk a finales de los ochenta, que tuvo demandas ante la Procuraduría Federal del Consumidor; mientras que, por el lado de Guerra, se le atribuye en estas lides a Martín Sarquiz, un hombre con supuestos nexos con la vieja guardia de los hombres fuertes mal afamados de Matamoros.

Con menos contundencia, Steve trataba de neutralizar a Treviño, y no es que este se hubiera apropiado de la razón para golpetearlo; lo que pasa es que Guerra se veía inseguro ante la experiencia de quien lo atacaba y sus argumentos quedaban pequeños ante el énfasis que el otro ponía en sus palabras.

Steve Guerra buscaba exhibirlo también:

“Mucha gente no sabe que por las 973 acres donde están construyendo la instalación de LNG (Gas Natural Licuado) de 21.4 mil millones de dólares, tienen que comprar 3,000 acres que nunca podrán ser tocadas”. -Aquí pudiera ser un punto de información privilegiada donde las autoridades que la poseen de primera mano compran y luego revenden a precios más altos-.

Agrega Guerra reclamando la preferencia que el condado que dirige Eddie le dio a las empresas de Elon Musk:

“Pero hablemos de SpaceX. Hablemos de SpaceX. Hablemos de Boca Chica. Ahora ya no tenemos acceso, o tenemos acceso restringido, a Boca Chica. Y eso fue algo que nunca debió haberse facilitado. Cuáles fueron sus razones, no voy a especular ni lanzar acusaciones, pero él es quien ha tratado con SpaceX. Él se ha atribuido el mérito de SpaceX”.

Lo cuestiona:

“Y mi pregunta para él es: ¿cuál fue realmente su papel en eso?”

La pregunta de Steve Guerra a Treviño prácticamente quedó sin respuesta, y cada quien procuraba que sus palabras llevaran lumbre, mientras las miradas de sus asesores cercanos, como lo es Rodrigo Moreno, en el caso del juez del condado, que apoyado en el barandal del fondo lo miraba tras unos profundos lentes oscuros vestido con un saco rosa, su corpulencia sobresalía; en tanto, cruzado de piernas, en una pose por demás receptiva, Pedro Cárdenas, comisionado de la ciudad de Brownsville e impulsor del retador, al igual que su apoyado resentía los golpes de quien ahora está sentado en la silla del Condado de Cameron.

Guerra trataba de dar un golpe duro a Treviño al hacer ver sus fallas en servicios públicos en el condado, como juez:

“He recorrido colonias y diferentes sectores, y no entiendo cómo es posible que todavía existan áreas sin alumbrado público. Quiero trabajar en eso. También creo que es muy importante enfocarnos en el drenaje. Sinceramente pienso que, Dios no lo quiera, si nos golpea un huracán fuerte o vuelve una lluvia intensa, nuestras casas volverán a quedar bajo el agua. Eso es lo que quiero hacer en infraestructura. También debemos revisar el tema eléctrico cuando hablamos de estos proyectos, asegurarnos de que exista la energía y el agua necesarias para sostenerlos. No queremos hundirnos”.

Agrega:

“También quiero enfocarme en los procesos del condado. Y eso significa no solamente ayudar a las grandes empresas que llegan, sino también a los negocios locales que intentan salir adelante y abrir empresas. Vamos a agilizar esos procesos. Vamos a movernos a la velocidad de los negocios, no a la velocidad del gobierno”.

A Eddie, según él mismo contó, su abuela le descubrió la vocación de abogado, quien le dijo desde que apenas él era un niño de 7 años:

“Deberías convertirte en abogado”.

Y él le preguntó:

“¿Y qué hace un abogado?”

Ella respondió:

“Los abogados cobran por discutir”.

Y en esta fecha, ya cobra como juez del Condado de Cameron desde hace casi 10 años; otras veces como comisionado y luego mayor de Brownsville. La saliva para discutir la ha sabido utilizar bien, por eso tenía a Guerra, a punta de labia, arrinconado:

Asegura Treviño:

“Porque todo esto me ha enseñado exactamente qué tan importante es tener empatía hacia quienes sufren y hacia las necesidades de nuestra comunidad. Déjenme regresar un poco y hablarles de algunas cosas que hicimos cuando fui alcalde. Ese sendero para caminar y andar en bicicleta que va desde el centro hasta Palo Alto, eso fue obra nuestra.
Ese parque en Central Boulevard, eso fue obra nuestra.
Infraestructura. Desarrollo económico. Eso fue obra nuestra”.

A pesar de poder comprobar que esta aseveración de reducción de impuestos tiene un tufo a falsedad, el equipo de Guerra no pudo desmentirlo con ejemplos vivos:

“Durante los últimos tres años hemos reducido la tasa de impuestos del Condado Cameron”, sostuvo Treviño. “Hoy, Cameron County tiene la tasa impositiva más baja entre todas las entidades gubernamentales del Valle. Hemos mantenido un presupuesto balanceado. Tenemos una administración financiera sólida. Incrementamos nuestro fondo general hasta cubrir 166 días de operación”.

Para tratar de salir a flote y neutralizar a Treviño, Guerra dejó en claro que Treviño tiene a las comunidades olvidadas:

“Vamos a poner en marcha un programa de acercamiento comunitario. Vamos a reunirnos con todas las comunidades. Existe ese sentimiento allá afuera. La gente dice:
‘Nos sentimos olvidados en La Feria’.
‘Nos sentimos olvidados en Santa Rosa’.
Nos dicen:
‘Necesitamos ayuda aquí’.
Y también:
‘Nos sentimos olvidados en San Benito’.
Lo he escuchado una y otra vez. Vamos a reunirnos con los líderes comunitarios y vamos a ponernos a trabajar en eso”.

Y pone en entredicho la honorabilidad de Treviño al plantear, haciendo ver que en el condado ponen trabas a las nuevas inversiones:

“También vamos a revisar nuevamente los proyectos de desarrollo económico que están pendientes de llegar. De hecho, hay una inversión de 3.2 mil millones de dólares y 10 mil empleos que vienen para el Puerto de Brownsville, y solamente falta una cosa: lo que tienen pendiente con el condado. Cuál sea exactamente esa razón, eso no me corresponde responderlo”.

A cada golpe que recibe, Steve se sonríe nervioso, pero Steve toma pose combativa; se ve que se molesta fácilmente y pierde los estribos.

Como Steve sabe muy bien que el caso de SpaceX es como un grano que lleva en una nalga y le duele cuando su contrincante pone el dedo en ese tema, él trata de justificar todo lo que en su gestión se ha realizado en favor de esa empresa millonaria:

“SpaceX está extremadamente molesto conmigo”, sostiene Treviño, “porque hace dos años, durante la sesión legislativa, querían quitarle la autoridad que el Condado de Cameron recibió desde 2013 respecto al cierre de carreteras y playas. Obviamente, cuando se realizan lanzamientos, no puedes tener personas cerca de esa zona. El programa originalmente iba a ser solo una instalación de lanzamientos, pero se volvió mucho más grande cuando trasladaron la producción de Starship. Eso ha generado más de 4,000 empleos”.

Expone:

“Yo les recuerdo constantemente que tienen que cuidar nuestro medio ambiente. Aunque sea difícil de creer, hace algunos años Elon Musk era considerado el ambientalista más grande del mundo. No sé en qué momento se desvió del camino, pero necesitamos seguir recordándole que tiene una responsabilidad con nosotros y con el cuidado del medio ambiente”.

Entonces Steve lo ataja:

“Bien, señor Eddie, ¿en qué momento usted le diría que no a los desarrolladores o a los intereses externos?”

“Si no están cumpliendo con todas las reglas y regulaciones, entonces no pueden desarrollar sus proyectos”, le enfatiza.

Pero Eddie sabe dónde aplicar la saliva de acuerdo al consejo que le dio la abuela:

“Ahora, déjenme explicarles algo diferente porque quizá ustedes no lo sepan. Los condados solamente tienen la autoridad que les otorga y proporciona el estado de Texas. Las ciudades y municipios, en cambio, básicamente tienen cualquier autoridad que no les esté prohibida o restringida. Hay una gran diferencia en la manera en que operan los condados en comparación con los municipios”.

Con un juego de palabras le mata el gallo:

“Y si él no sabe eso, creo que he visto al señor Guerra en exactamente cero reuniones de la Comisión del Condado en los últimos nueve años y medio. Así que no sabe lo que necesita el condado. No sabe cómo opera el condado. Y necesita asegurarse de que, si quiere contender por un cargo público, esté mucho mejor informado de lo que actualmente le está mostrando a ustedes”.

De ribete, Eddie además le da un raspón a Guerra y hasta le agradece:

“Nuevamente, le doy crédito por estar aquí esta noche, porque durante la elección primaria se negó a dar la cara y rechazó nuestro reto para debatir”.

Desde luego que Guerra tenía mucho más material para atacar a Eddie, pero a todas luces se veía que le faltaba información que realmente le calara a su adversario, porque los puntos críticos los tocó, pero por encima, sin que eso representara en ese foro ningún problema que el otro no superara, sobre todo porque trae desde los siete años en el bolsillo el consejo de la abuela.

Con cierto temor, Steve habló de las cárceles, pero no dio ejemplos claros de corrupción ni de lo que en esos lugares se teje a diario:

“No sé cuántos de ustedes lo sepan, pero apenas el mes pasado, la Comisión de Cárceles de Texas encontró que la cárcel del Condado de Cameron no está cumpliendo con las normas. Está sobrepoblada. Hay más de 100 personas durmiendo en el piso todos los días”.

“¿Y qué significa eso?”

“Significa que los custodios, que deberían tener una proporción de un guardia por cada 48 internos, actualmente tienen una proporción de un custodio por cada 56 reclusos”.

“¿Y qué significa eso? Que están siendo puestos en peligro todos los días”.

“Yo no voy a permitir eso. Como su juez del condado, voy a asegurarme de que el Departamento del Sheriff del Condado de Cameron tenga todo lo necesario”.

Al son de los ataques personales se fueron despidiendo. Steve habló con soltura, confiado en sus palabras de cierre:

“Damas y caballeros, nuevamente gracias por su tiempo, por venir y por escucharnos tanto al señor Treviño como a mí. Humildemente les pido que consideren apoyarme y votar por mí para lograr un cambio positivo en esta segunda vuelta”.

Aprovecha para aclarar y culpa a Treviño:

“Quiero tocar un tema. Durante las campañas políticas uno ve anuncios y mensajes, pero no pueden creer que todas esas cosas que se dicen o esos letreros que aparecen por toda la ciudad simplemente surjan de la nada. El señor Treviño ha estado detrás de eso. Así comenzó todo. Y quiero hacer un compromiso aquí esta noche: no voy a participar en ese tipo de política”.

“Imaginen esto: me hubiera encantado que mis hijos estuvieran aquí esta noche, pero no los traje. ¿Por qué? Porque había una alerta elevada de seguridad. Yo soy un hombre civilizado. Señor presidente (se refería al presidente del Partido Demócrata en Cameron allí presente), usted es un hombre civilizado también. No hay necesidad de esto. Todos somos demócratas. Todos trabajamos para la misma gente”.

Para irse quiso dar la última estocada a Eddie:

“¿Tienen ustedes a alguien accesible y cercano a ustedes todos los días, y no solamente durante los últimos cuatro meses de una campaña electoral?”

“Eso es algo que ustedes deben responder”.

Pero la estocada final se la asestó Eddie:

“No sé si lo vieron, pero había letreros por todo el Condado de Cameron con una rata que tenía mi cara.

¿Eso no es política sucia? Está bien, Steve, ¿está bien?”

El juez del condado, muy molesto, se le va a la yugular a Steve:

“Y ahora hablas de un ambiente de seguridad elevado. ¿De qué demonios estás hablando? ¿Acaso alguien vino aquí para tratar de amenazarme? ¿Es de eso de lo que estás hablando?”

“No sé si lo vieron, pero había letreros por todo el Condado de Cameron con una rata que tenía mi cara”.

“¿Eso no es política sucia? Está bien, Steve, está bien”.

Luego Eddie cuestiona con furia a Guerra, como dudando de su cabalidad:

“¿A qué te dedicas? ¿Cómo te ganas la vida? Tal vez no necesitas el salario de juez del condado porque estás ganando tanto dinero haciendo quién sabe qué cosa, y te niegas a ser claro con la gente del Condado de Cameron”.

“Dice que es empresario, pero no nos dice cuáles son sus negocios. Y luego menciona las empresas: dos de ellas están inactivas y una apenas abrió”.

Lo borra de la lista de sus amigos a pesar de tanta hermandad y oraciones que hace:

“Señor, con todo respeto, usted y yo éramos amigos antes de esto. No creo que vayamos a seguir siéndolo después de esto”.

Lo hizo ver como un farsante:

“Vamos, amigos. Este hombre está tratando de verle la cara a todos nosotros”.

Para Treviño, su contrincante Guerra hasta aquí ha quedado sepultado, pero viene la elección del desempate el 26 de mayo de 2026 y el muerto político puede revivir.

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