Director General: Julio Alberto Rubio Pérez

Murió Jorge Acosta y dejó un hueco difícil de llenar…

Oscar TreviñoJr. - 21 agosto, 2020

El significado bíblico que le dan a los que se llaman Jorge, significa […]

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El significado bíblico que le dan a los que se llaman Jorge, significa Corazón de Oro, es lo que tenía a sus 48 años Jorge Alberto Acosta Aguirre. Tres horas antes de fallecer, pidió fiado para comprar y regalar una silla de ruedas a una persona que la necesita.

Así era Jorge Acosta, pedía prestado para ayudar al necesitado, luego pagaba con la venta de tamales, ayudando a su papá don Gregorio en Antojitos Don Goyo, allá en la colonia Sección 16.

El martes 4 de agosto, Jorge Acosta estaba feliz, porque tenía varios días esperando obtener sus medicinas, debido a que tenía dengue clásico, pero ni así dejaba su comida favorita, frijoles negros con huevo revuelto, las tortillas de harina, ni me las calientes, los tamales de lo que fueran, hasta era muy bueno para la embarrada y cocinada.

Otro día se texteó en su grupo de celular como a las 07:30 horas, Jorge Acosta a diario durante las mañanas enviaba mensajes a sus amigos, frases de un día más  y felices noches, pero ese 5 de agosto nada, así que su hermana, le dijo a don Goyo, que fuera a su cuarto para ver qué pasaba.

Don Goyo pensando que su hijo se había quedado dormido, lo encontró en su cama atravesado, cubierto con una toalla porque se aseó, pero al tocar su mano estaba fría fría, le llamó pero jamás hubo respuesta.

Jorge Acosta fue regidor, hizo amistades a través de su militancia en el PAN; colaboró con el PRI y ayudó a que ganara la alcaldía Mario Alberto López, La Borrega, pero ni un hueso le dio. Sus amigos acudieron al velorio en la Funeraria Lozano, pero ni un funcionario se presentó.

La familia esperaba a la exalcaldesa Leticia Lety Salazar, pero ella ni sus luces, la que cuando tenía poder, le prometió a Jorque, que si rebajaba 150 kilos de los 300 que pesaba lo candidateaba para diputado.

Así después de mediodía, Jorge Acosta, salió con su papá don Goyo, sus hermanas y familiares con el cortejo fúnebre a su hogar en avenida Constituyentes entre Justo Sierra y Ponciano Arriaga, colonia Sección 16; después de cinco minutos, partieron al panteón Jardín, para ser vecino de su mamá Georgina Aguirre Aguilar, porque como se adoraban, juntos compraron el terreno.

Jorge Acosta es del barrio de la 13 e Iturbide, pero cuando tenía seis años llegó al barrio de la avenida Constituyentes en la Sección 16, porque su papá don Goyo, como hojalatero compró un terrenito para hacer su casa en compañía de su esposa Georgina.

De niño, Jorge nunca hizo travesuras, el día que llegó a su nuevo barrio descubrió mundo, porque a su antigua casa faltaba de patio, juntó sus manos y entre abrió la boca, echó a correr, dio vuelta a la manzana y con sus ojos bien abierto le dijo a don Goyo: “papá hay muchos árboles… plantas… zacate…flores”.

A su corta edad, Jorge era muy serio, junto con su vecino Juan de Dios, quebraban los vidrios estropeado de los coches de su papá, para tomar los más pequeños que metían en las latas de aluminio y servían para echar porras a los panistas de aquel entonces.

Tuvo Jorge dos amores desmedidos, su mamá Georgina y la comida, en su corazón se agotaron los lugares, porque el poco espacio que quedaba era para ayudar a la gente más necesitada y más cuando alcanzó una regiduría en la administración de Erick Silva Santos 2008-2010.

Al concluir su trabajo como regidor, Jorge continuo con su rutina, pero como panista de cepa, se enfurecía porque a los panistas antiguos ya ni en cuenta los tomaban, por eso a falta de dinero para seguir ayudando a la gente, decidió emplearse en una campaña priístas.

Sin embargo, cuando alguien de los panistas le pedía ayuda, Jorge era el primero en responder por eso en mayo del 2019, junto con otros 25 blanquiazules decidió renunciar.

Así Jorge participó en la cuarta transformación, con sus seguidores y el resto de los matamorenses, hicieron triunfar a Mario Alberto López, La Borrega como alcalde, sin embargo ni un hueso recibió, ni siquiera las gracias.

Gregorio don Goyo Acosta, apesadumbrado, recibió las condolencias por su hijo Jorge en la funeraria Lozano el 6 de agosto por sus amigos físicos y cibernautas que estaban abonados en la cuenta de WhatsApp de Jorge Acosta, donde más de 300 usuarios a diario se texteaban:

-¿Cómo era Jorge?

Don Goyo, intentó controlarse al recordar a su hijo:

“Era una persona que le gustaba mucho ayudar al prójimo, desde que estaba chamaco, por eso le entró a la política en el 1992, siempre ayudaba a la gente, todavía unas horas antes de fallecer andaba consiguiendo una silla de ruedas fiada para una persona. La iba a pagar el viernes, lo que tenía de voluminoso, era puro corazón”.

Todavía con el tapabocas, a don Goyo se le comenzó a hacer un nudo en la garganta:

“Mi hijo iba a cumplir 49 años el 22 de septiembre, yo como ustedes también estoy sorprendido de su fallecimiento, le dio un infarto en la casa”.

Entre los amigos de Jorge Acosta, se comenzó a decir que esperaban a la exalcaldesa Leticia Salazar, porque se estimaban o al menos eso aparentaba ella, pero nada nunca llegó a despedir a su amigo:

“En el restaurante trabajaba mi hijo Jorge. Hacíamos banquetes, sacaba fiado cosas para ayudar, luego de su trabajo pagaba. De allí sacaba ingresos para ayudar a la gente”.

Ese 6 de agosto, Jorge fue llevado en su doble ataúd a su casa y dentro, la oficina del subcomité del Partido Acción Nacional Efraín González Luna –primer candidato panista a la presidencia de México-, donde Lety Salazar juró su amistad:

Ese 22 septiembre de 2016, micrófono en mano, Lety le dijo a Jorge, que estaba feliz porque tenía tres pasteles nomás para él:

“Felicito a Jorge porque lo quiero y lo estimo mucho, es uno de los mejores panistas de Matamoros y que cumpla muchos años más, Tanto Jorge como yo, somos panistas y panistas moriremos”.

A don Goyo se le nubló la vista, cuando le preguntamos si su hijo Jorge, dejó un hueco muy difícil de llenar:

-Me va a ser mucha falta, porque convivía con él todo los días, lo regañaba… porque a veces lo regañaba como niño ¡eso está mal hijo!, eso no lo hagas.

-¿Qué le gustaba a Jorge, comer?

– Si, comer de todo y bastante. Yo le decía hasta allí, pero a veces comía a escondidas. No fumaba, ni tomaba, ni iba a los bailes, pero su pasión, su vicio, era la comida. Yo sé que la gente, lo va a recordar por muchos años.

En el WhatsApp llamado Jorge Acosta, le han cambiado de identificación pero los cibernautas aumentaron, ahora se llama: Jorge el amigo de oro.

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