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RUMBO AL MEZQUITAL, LA MUERTE SE ATRAVESÓ EN EL CAMINO Y SE LLEVÓ SEIS VIDAS…

Esmeralda Arizoca - 24 agosto, 2026

Como si el camino se hubiera convertido de pronto en una trampa, la […]

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Como si el camino se hubiera convertido de pronto en una trampa, la noche del domingo 23 de agosto terminó en tragedia para una familia que regresaba del rumbo del Mezquital hacia Matamoros. En el poblado La Capilla, ubicado en la zona del Puerto El Mezquital, un taxi Nissan y una camioneta Chevrolet se encontraron de frente sobre la carretera y el impacto terminó con la vida de seis personas, entre ellas cuatro menores de edad.

La tragedia ocurrió durante la noche y, alrededor de las 8:40 PM, los primeros reporteros ya se encontraban en el lugar. Frente a ellos estaba la escena que apenas unos minutos antes nadie habría imaginado: el taxi completamente destrozado y los cuerpos de las víctimas a un costado de la unidad, mientras los cuerpos de emergencia trabajaban para rescatar a quienes todavía podían ser salvados.

A unos metros del automóvil quedaron dos de las menores quienes lamentablemente perdieron la vida. Entre ellas estaba una bebé, quien falleció durante el encontronazo. A un costado del taxi también quedó sin vida un pequeño perro pug que viajaba con los pasajeros.

El golpe fue de tal magnitud que los cuerpos de emergencia tuvieron que trabajar entre los fierros retorcidos para poder liberar a los sobrevivientes. En la camioneta Chevrolet viajaban dos adultos y dos menores; los adultos quedaron prensados y fueron auxiliados por paramédicos, mientras uno de los lesionados incluso fue trasladado por particulares al Hospital General antes de que llegaran los servicios de emergencia.

Pero mientras sobre la carretera comenzaban las labores de rescate, para una familia de Matamoros apenas comenzaba una noche que parecía no tener final.

De acuerdo con Carla Rubí, familiar de una de las víctimas, en el taxi viajaban nueve personas que regresaban del Mezquital con rumbo a Matamoros. En el automóvil viajaban Rubén López, conocido como “Quico”, quien conducía el taxi, su pareja Rosario Silguero y varios menores.

“Venían nueve personas”, relató Carla afuera del Hospital General Alfredo Pumarejo.

El nombre de Rubén y el de Rosario fueron confirmados posteriormente entre las víctimas. También fueron identificados algunos de los menores, mientras que la familia esperaba todavía conocer y confirmar oficialmente la identidad de todas las personas que viajaban en el vehículo.

La carretera había quedado atrás, pero la tragedia seguía avanzando.

En el Hospital General Alfredo Pumarejo, familiares esperaban noticias de los sobrevivientes mientras el área de urgencias permanecía bajo resguardo. Ya no había fierros retorcidos ni ambulancias corriendo de un lado a otro; ahora había médicos y familiares junto con una pregunta que se repetía una y otra vez: quién iba a sobrevivir.

Carla Rubí contó que tres menores que viajaban en el taxi permanecían hospitalizadas y que su estado era delicado. Una de ellas se encontraba en condición crítica después de sufrir un paro al llegar al hospital y tener que ser reanimada.

La menor permanecía intubada y, según explicó su familiar, presentaba lesiones en distintas partes del cuerpo, además de problemas en el cráneo.

Las otras dos niñas tampoco estaban fuera de peligro. Una esperaba valoración médica por posibles lesiones internas, mientras otra ya había sido sometida a intervenciones debido a las heridas sufridas durante el accidente.

“Está muy delicada”, explicó Carla al hablar de una de las menores.

Afuera del hospital, mientras las familias esperaban información, también comenzaron los trámites para despedir a quienes ya no volverían a casa.

Y en medio de ese dolor apareció también el apoyo del Gobierno Municipal.

El alcalde José Alberto Granados Fávila, informó que el Gobierno de Matamoros se hará cargo de los gastos funerarios y brindará apoyo a las familias de las víctimas. Señaló que se apoyará con la preparación de los cuerpos, el uso del panteón municipal y otros trámites que requieran los familiares, además de mantener el acompañamiento a quienes continúan hospitalizados.

De igual manera explicó que algunas familias ya se habían acercado al Gobierno Municipal para solicitar ayuda y que se buscaría agilizar los trámites para que pudieran despedir a sus seres queridos.

Pero para la familia, el dolor no terminaba con los funerales.

Tres menores continuaban luchando por sus vidas en un hospital, mientras sus familiares permanecían pendientes de cada reporte médico.

La tragedia también abrió nuevamente la discusión sobre las condiciones de la carretera hacia el Mezquital. En redes sociales, habitantes señalaron la falta de alumbrado y las condiciones de la vía, además de cuestionar la velocidad con la que algunos conductores circulan por ese sector, aunque ninguna de estas versiones establece por sí misma las causas del accidente.

Sobre lo ocurrido existen distintas versiones.

El propio alcalde señaló que será necesario esperar el dictamen pericial de la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas antes de establecer responsabilidades. Incluso mencionó que de manera extraoficial se había hablado sobre la posible presencia de bebidas alcohólicas en uno de los vehículos, pero aclaró que ese dato tampoco había sido confirmado y que corresponderá a la autoridad investigadora determinar qué ocurrió realmente.

“Ahí hay varias versiones”, señaló el presidente municipal.

También se anunció que el tema de la seguridad en la zona será retomado en la mesa de seguridad, debido al tránsito constante de habitantes y visitantes hacia el Puerto El Mezquital.

Pero ninguna investigación podrá devolver a quienes aquella noche perdieron la vida.

En el poblado La Capilla, donde la carretera se extiende hacia el puerto y durante el día el tránsito de vehículos forma parte de la rutina, la noche del domingo quedó marcada por el estruendo de un encontronazo que cambió para siempre la vida de varias familias.

Seis personas no regresaron a casa.

Tres menores permanecen en un hospital luchando por sobrevivir.

Y detrás de los números, de los vehículos destrozados y del dictamen que todavía está por conocerse, quedan familias que desde aquella noche comenzaron una espera distinta: la de aprender a vivir con las ausencias que dejó la carretera al Mezquital.

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