Director General: Julio Alberto Rubio Pérez

PUNTO ROJO

Lo del joto eso lo aclaramos allá en la casa…

Julio Alberto Rubio - 3 marzo, 2020

Desde Mi Escondite: Apuntes desclasificados. Recuerdo muy bien aquella noche que llegué a la Barandilla de Seguridad Pública Municipal e […]

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Desde Mi Escondite: Apuntes desclasificados.

Recuerdo muy bien aquella noche que llegué a la Barandilla de Seguridad Pública Municipal e iba ingresando un señor muy molesto.
Cuando le notificaron al juez calificador el motivo de la detención, los policías dijeron que fue: “porque lo encontramos haciendo actos inmorales con un joto”.
El señor se veía muy molesto y negaba el dicho de los policías. En cambio decía que le habían quitado dinero.
Pude hablar bien con él y me explicó cómo en realidad habían sido las cosas, por lo que le dije al operador de radio que si me hacía el favor de llamarle al comandante de turno, porque estaban cometiendo un descarado abuso de autoridad.
No me dejará mentir Matías Villalón que era el oficial de radiopatrullas y queriendo y no, le tuvo que hablar al comandante en turno, Santos Dávila (qepd), -que siempre fue una persona noble y justa, de mucho criterio-, también a los policías que lo detuvieron primero.
Estando allí los agentes le explicaron al comandante que al detenido lo sorprendieron haciendo cosas indebidas con un hombre vestido de mujer.
El que esto escribe tomaba nota y fotografías mientras el señor se defendía: “ustedes traían al joto en la patrulla y cuando me pararon a mí, me pidieron dinero yo les dije que no tenía porque darles nada, porque no había cometido ninguna infracción y entonces amarraron conmigo al joto con las esposas y me dijeron que si no les daba dinero me iban a remitir a barandilla y que mi foto iba salir en todos los periódicos”.
Ante el acoso el señor tuvo que darles los dólares que traía en la bolsa. Había venido a Matamoros de visita de Brownsville y no le quedó más que cooperar.
Después de que “se mochó” quedó libre de los policías y el travestí, pero como les dijo que mejor se regresaría de nuevo para Brownsville, los que ya lo habían extorsionado y sabían que traía dólares, le hablaron a otra patrulla para que lo volvieran a “vacunar”, entonces lo pararon y como se negó a cooperar de nuevo, que lo remiten.
En un momento dado, cuando los policías se vieron perdidos frente al comandante Santos Dávila, uno de ellos se salió de la alegata y me separó para decirme de manera discreta:
“Qué onda pareja, nomas usted está de periodista vamos a repartirnos la feria y ahí muere”.
A lo que le respondimos que no por lo que no les quedó de otra que enfrentar al comandante Santos Dávila que fue muy tajante con ellos:
“No la chinguen, no nieguen las cosas, el señor dice que le quitaron dinero se lo regresan o los arresto a todos…”
Aún así lo negaban. En eso estábamos, cuando va llegando una señora de esas de carácter indomable y que se planta frente a todos, echando lumbre:
“Pinches policías muertos de hambre, rateros, regrésenle el dinero que le robaron a mi marido”
Uno de los uniformados de inmediato intervino viendo de frente al detenido:
“Órale ahí está tu vieja explícale por qué te arrestamos, dile, dile, lo que estabas haciendo con el joto”.
La señora respondió por su esposo:
“Él aquí no tiene porque explicar nada, aquí lo que tienen ustedes es que regresar el dinero que le quitaron, pero ya; lo del joto eso lo aclaramos allá en la casa él y yo”.
Y frente al comandante y un servidor uno por uno fueron sacando de sus carteras el dinero de la extorsión que ya se habían repartido.
Todavía guardo la foto del recuerdo, porque al mismo detenido le fotografié en la mano los billetes como abanico de naipes.

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