Director General: Julio Alberto Rubio Pérez

LA JUNTA DE AGUAS EN PODER DE MARCO ANTONIO HERNÁNDEZ YA LLEVA SU PRIMER MUERTITO POR NEGLIGENCIA…

Julio Alberto Rubio - 16 junio, 2023

Mientras el gerente general de la Junta de Aguas y Drenaje de Matamoros, Marco Antonio Hernández, junto con Salvador Treviño Garza, titular del área técnica del organismo festejaban con entusiasmo la aprobación de la concesión de las aguas negras de la ciudad a la iniciativa privada, dos trabajadores que hacían limpieza de filtros dentro de una cisterna en la planta potabilizadora número dos, se electrocutaron junto a una bomba submarina.

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Mientras el gerente general de la Junta de Aguas y Drenaje de Matamoros, Marco Antonio Hernández, junto con Salvador Treviño Garza, titular del área técnica del organismo festejaban con entusiasmo la aprobación de la concesión de las aguas negras de la ciudad a la iniciativa privada, dos trabajadores que hacían limpieza de filtros dentro de una cisterna en la planta potabilizadora número dos, se electrocutaron junto a una bomba submarina.

Al impulso reactivo de la corriente eléctrica quedó fulminado Usiel Juárez Valdez y junto a él muy mal herido, José Isidro Piña Turrubiates, víctimas inocentes de los altos mandos del organismo operador del agua que, aún a sabiendas de los altos riesgos que corrían en esa área, los mandaron a hacer una labor por demás peligrosa, sin la supervisión profesional.

Eran las 12:30 del medio día del jueves 15 de junio y la ola de calor pegaba a plomo sobre las celdas del sector de filtros de agua; para ese momento el departamento de Seguridad e Higiene de la empresa paramunicipal, a cargo Chacho Longoria, uno de los supervisores, ya había revisado el lugar de la operación y autorizado el descenso de los trabajadores.

Entre las medidas precautorias se muestreó el aire para saber si en ese espacio había algún gas contaminante, así como el líquido lodoso que se iba a extraer, lo mismo que los que iban a bajar cumplieran cabalmente con sus pruebas de presión arterial.

Era casi la hora de del lonche, unos se alistaban para comer, mientras que Usiel e Isidro se preocupaban porque estaban trabajando bajo la presión de su jefe inmediato Josué Álvarez, que era constante, pues tenían que dejar en condiciones óptimas el contenedor porque el abasto de agua a la ciudad así lo requería; sólo que había un problema, estaban sin luz, y la bomba submarina instalada para sacar el agua lodosa presentó, al arrancarla, una falla y se quedó inactiva.

Por protocolo del trabajo a realizar ellos estaban atados a un mecate y otros compañeros arriba, a unos metros se aseguraban de que nada fuera a pasar, se cuidaban de los gases tóxicos y del agua. Pero la electricidad, el enemigo traicionero, estaba al acecho de los jóvenes.

A los muchachos, se les había autorizado que entraran por parte de Higiene y Seguridad, la primera vez, pero salieron al momento en que la bomba dejó de funcionar y lejos de esperarse a que personal especializado revisara las conexiones y el área, se volvieron a meter, porque la indicación de sus superiores era que tenían que terminar ese trabajo para antes de las 4 de la tarde.

Así que en la segunda incursión, mientras la bomba submarina que recién habían cambiado se alimentaba con un voltaje superior a los 220 voltios de corriente alterna empezó también a presentar fallas, se presume se puso en corto circuito su estátor y la corriente se propagó por el agua turbia que les llegaba a las rodillas a los muchachos y al no estar aterrizada la carcaza con su varilla reglamentaria a tierra, la descarga se dio a través de los cuerpos de los dos trabajadores.

Al momento de la descarga con la línea de vida, los compañeros de arriba jalaron a ambos a la superficie. Usiel, tal vez, ya sin hálito de vida, pero aún así le dieron los auxilios para reanimarlo, sin embargo el impacto eléctrico le carbonizó la sangre de sus venas porque se especula que la planta generadora en ese momento estaba suministrando al motor de la bomba 440 voltios.

Al lado de Usiel, estaba Isidro, hecho arcó con sus brazos crispados por la descarga, pero vivo, con su voz temblando, preguntando por su compañero de trabajo ya sin vida.

En ese momento todo el personal de la Junta de Aguas y Drenaje Planta Dos, se hallaban desconcertados, las secretarias se paraban de sus asientos para ver que estaba pasando ante el griterío allá afuera, donde una madre desgarrada por el dolor ya había llegado al lugar, sólo para ver a su hijo tendido, muerto ante la ineptitud y soberbia de un organismo operador del aguas cuyo gerentes solamente buscan agenciarse dinero, sin importarles quien pierda la vida.

Apenas hacía unos minutos en el área Técnica cuyo responsable es Salvador Treviño Garza, de quien en su línea de mando dependen los trabajadores en desgracia, festejaban la aprobación de la concesión de las aguas negras a una empresa europea por 25 años.

Ese jueves 15 de junio a las 2 de la tarde iba a ver una conferencia de prensa para informar sobre los acuerdos de la concesión de aguas negras, pero todo se suspendió con la tragedia.

Ni el gerente general Marco Antonio Hernández, ni el gerente técnico, Salvador Treviño Garza dieron la cara, más cuando ellos saben en la miseria en que los trabajadores del organismo operador realizan sus labores sin herramientas ni equipos de protección.

De todos es conocida la presión, la falta de equipos y la escasez de implementos de seguridad con la que trabajan los empleados sindicalizados de la Junta de Aguas y Drenaje de Matamoros bajo la premisa de que, la intensión del gobierno municipal morenista de Matamoros es hostigarlos para poder liquidarlos, pues argumentan que en sueldos consumen la mayor parte de los ingresos del organismo.

Una queja más contra los trabajadores de parte del ayuntamiento cuya comisión de la Junta de Aguas y Drenaje que preside el regidor Jorge Rentería, es que es necesario que se les haga la prueba antidoping a esos empleados, porque desde hace 9 años en tiempos del gerente Gerardo Guerra Astudillo que no se les practica.

Hasta el momento, luego de esta terrible desgracia de una muerte por negligencia, la Fiscalía de Justicia del Estado de Tamaulipas, ha abierto una carpeta de investigación y ya declararon algunos trabajadores de la Junta de Aguas.

La autoridad quiere encontrar culpables porque hay una persona sin vida y otra muy delicada de salud.

Están averiguando qué papel jugo Josué Álvarez, del área de mantenimiento al meter allí a dos trabajadores sin estar capacitados; también investigan quien echó a andar la planta eléctrica y conectó la bomba que ocasionó la desgracia y hasta qué punto Salvador Treviño junto con Ana Anzures y Carlo Martínez, jefes de Seguridad e Higiene tienen responsabilidad pues algunos ocupan los puestos por compromisos políticos y no por perfiles profesionales.

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