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COMO BURLÁNDOSE DEL GOBIERNO AMERICANO, MÓNICA VILLARREAL POSÓ CON LOS MANDOS MARITIMOS HUACHICOLEROS, DÍAS DESPUÉS DEL GIGANTESCO DECOMISO EN TAMPICO…

Revista Vertical - 19 agosto, 2026

Una sola fotografía publicada en el periódico El Norte, bastó para que la […]

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Una sola fotografía publicada en el periódico El Norte, bastó para que la alcaldesa morenista de Tampico Mónica Villarreal Anaya, junto al almirante Rubén Alfonso Vargas Suárez director general de Asipona Tampico, y Francisco Javier Antonio Martínez, director de Administración y Finanzas del organismo portuario, dejara estampada su firma de complicidad con ambos personajes, que son investigados por el gobierno de México y los Estados Unidos de América, como receptores de 14 buques con hidrocarburo de contrabando en ese recinto marítimo, a donde la jefa de la comuna acudió a darles el espaldarazo, el 15 de abril 2025, -27 días después- del gran decomiso.

En el pie de foto de Reforma se identifica a Mónica Villarreal con el número 2, junto directivos del puerto que recibieron los buques tanque cargados con millones de litros de huachicol fiscal y que acabaron con la detención de los hermanos Farías Laguna, sobrinos del ahora exsecretario de Marina, Rafael Ojeda.

Dentro de las instalaciones portuarias de Tampico, el 19 de marzo 2025, la alcaldesa morenista Mónica Villarreal Anaya, se presentó feliz, se veía muy gustosa junto a los funcionarios investigados creyendo que todo iba a quedar en privado, pero la fotografía se filtró y fue publicada descubriendo su cercanía con ese llamado cártel del huachicol, que descargó centenares de pipas de combustible ilegal que Tránsito Local bajo su cargo, custodió para facilitarles su traslado a los puntos de venta en ese municipio.

En el expediente el capitán de la Marina Armada de México, Alejandro Torres Joaquín, testigo protegido, bajo el seudónimo de “Santo”, ha estado dando santo y seña de lo que él vio en ese recinto marítimo relacionado con el contrabando de combustible de Estados Unidos a México, y se presume que pudo haber filtrado el nombre de la Presidenta Municipal, Mónica Villarreal Anaya, sobre todo porque ella ha presumido amistad y mucha hermandad con los que ahora son señalados como integrantes de esta banda delictiva.

A la alcaldesa Mónica Villarreal Anaya se le ha relacionado con el tráfico de hidrocarburos, debido al acercamiento que ha mostrado con los ahora involucrados en ese ilícito, pero además, ella misma ha hecho patente su empatía con el llamado cártel del huachicol, sobre todo con Erasmo González, de Ciudad Madero, quien le apodan el capitán, también con el de Altamira, Armando Martínez, a quienes incluso en actos públicos les dice “mis hermanitos” dejando entrever que hay una enorme intimidad entre ellos, lo que hace sospechar que la jefa de la comuna de Tampico, es parte de esa inmensa red de contrabando que ha perjudicado los ingresos del país.

“Santo” fue capitán de la Marina Armada de México y también director de la aduana y posteriormente se convirtió en testigo colaborador de la FGR dentro de la investigación para desmenuzar la red del huachicol, que se presume, inició cuando Erasmo González, introdujo al ahora extinto Sergio Carmona, a los altos mandos del poder, donde ahora también se menciona que quien está inmiscuido es Andy López Beltrán.

La escena donde posa Mónica Villarreal Anaya, ocurrió semanas después del aseguramiento del buque Challenge Procyon, que arribó procedente de Beaumont, Texas, con más de 20 millones de litros de diésel que habían sido declarados como aditivos para aceites; es uno de los mayores golpes contra el llamado huachicol fiscal.

Pero a pesar del escándalo internacional que se armó por el enorme decomiso, en Tampico, la plana mayor del puerto continuaba despachando.

La fotografía publicada posteriormente por El Norte/Reforma resultó particularmente significativa porque Francisco Javier Antonio Martínez permanecía en funciones pese a que para entonces ya existían señalamientos sobre sus vínculos empresariales con personas relacionadas a la compañía involucrada en la importación del combustible decomisado.

En lugar de una imagen de crisis, o de preocupación en la alcaldesa Mónica Villarreal Anaya, -en esa fotografía del 16 de abril 2025-, se proyectó un dejo de normalidad, con una mueca de burla, hacia las autoridades norteamericanas bajo la premisa de la “defensa de la soberanía nacional”.

Para una opinión pública que acababa de conocer la dimensión del decomiso, la fotografía podía interpretarse como una imagen desafiante, como si dentro de las instalaciones marítimas nada hubiese ocurrido.

Los acontecimientos posteriores a la fotografía terminaron colocando a uno de los hombres que posó junto a ella en el centro mismo de la investigación.

Se trata Francisco Javier Antonio Martínez quien había llegado en marzo de 2024 a la Dirección de Administración y Finanzas de Asipona Tampico, quien antes había sido administrador de la Aduana de Matamoros y funcionario del SAT.

Después del escándalo fue separado del cargo y meses más tarde terminó detenido dentro de las investigaciones federales sobre la red de huachicol fiscal.

El expediente tomó otra dimensión cuando apareció “Santo”.

Alejandro Torres Joaquín, capitán de Marina y exdirector de la Aduana de Tampico, se convirtió en testigo colaborador de la Fiscalía General de la República y reconoció haber recibido sobornos por permitir el desembarque de 14 buques entre abril de 2024 y enero de 2025, precisamente cuando los individuos mencionados estaban a cargo del puerto y Mónica Villarreal Anaya como alcaldesa los visitaba llena de alegría, como jefa suprema de la Dirección de Tránsito Local.

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