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SHEINBAUM SUBE A LOS ALCALDES DEL SUR Y DEJA ABAJO A BETO Y A CARLOS PEÑA…

Revista Vertical - 15 agosto, 2026

La gira de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo por Tamaulipas dejó una fotografía […]

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La gira de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo por Tamaulipas dejó una fotografía política que difícilmente puede pasar inadvertida: mientras los alcaldes de Tampico, Ciudad Madero y Altamira ocuparon lugares en el presídium junto a la mandataria federal y al gobernador Américo Villarreal Anaya, los presidentes municipales de Matamoros y Reynosa quedaron fuera de ese espacio principal en los eventos realizados en sus ciudades.

La diferencia adquiere mayor relevancia porque Matamoros y Reynosa constituyen dos de los municipios de mayor peso poblacional, económico y electoral de Tamaulipas y representan una parte fundamental de la fuerza que Morena ha construido en la frontera del estado.

En la zona sur, Mónica Villarreal Anaya, alcaldesa de Tampico; Erasmo González Robledo, presidente municipal de Ciudad Madero; y Armando Martínez Manríquez, alcalde de Altamira, estuvieron integrados al espacio principal de los actos presidenciales, acompañando a Sheinbaum y al gobernador.

En Reynosa, Carlos Peña Ortiz quedó fuera del presídium durante el evento de Vivienda para el Bienestar celebrado el viernes 14 de agosto, una ausencia que adquirió todavía mayor notoriedad porque durante la visita presidencial, por el poco interés que le pone a su encargo, surgieron reclamos ciudadanos contra el propio alcalde.

Peña Ortiz carga además con antecedentes judiciales, tiene orden de aprehensión relacionada con una investigación por el presunto delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita y la resolución de diversos juicios de amparo promovidos por su defensa.

El caso resulta muy significativo porque Peña Ortiz no es un alcalde con una representación electoral menor, en la elección de 2024 consiguió su reelección y el cómputo municipal le otorgó más de 151 mil votos, convirtiéndolo en el presidente municipal más votado de Tamaulipas, a pesar de que su perfil se identifica con los conservadores panistas, aliados de Francisco Javier García Cabeza de Vaca, exgobernador prófugo de la justicia, enemigo acérrimo de la Cuarta Transformación.

En Matamoros ocurrió algo semejante con José Alberto Granados Fávila, alcalde que estuvo presente durante la visita de Claudia Sheinbaum y acompañó las actividades realizadas en la ciudad, pero no fue colocado en el presídium principal junto a la presidenta y al gobernador, notándose una falta de respeto grave de la jefa del Ejecutivo Federal a los matamorenses al rechazar al presidente municipal.

A diferencia del expediente que públicamente acompaña a Peña Ortiz, en el caso de Granados Fávila no aparece hasta ahora un antecedente judicial público de semejante dimensión que explique por sí mismo una eventual decisión de mantenerlo fuera del escenario presidencial, salvo la demanda que le aplicó Marco Antonio Hernández Acosta, gerente de la JAD, por supuesto robo de agua, denuncia que hizo ante la Fiscalía del Estado de Tamaulipas por órdenes de su patrón Mario Alberto López Hernández, La Borrega.

Su administración, sin embargo, ha enfrentado señalamientos sin comprobar de problemas sensibles en materia de seguridad, extorsiones y corrupción dentro de dependencias municipales. El propio gobierno de Granados reconoció este año un repunte de denuncias por extorsión y “cobro de piso”, situación que llevó a realizar acciones coordinadas con fuerzas federales y estatales. Asimismo, el Ayuntamiento informó de la separación de elementos de Tránsito por irregularidades y actos contrarios al servicio público. Pero nada como para que la presidenta Claudia Sheinbaum lo desaire, como para no tomarlo en cuenta y dejarlo abajo del presídium.

Hasta el momento, la Presidencia de la República no ha informado públicamente que exista alguna sanción, investigación o señalamiento contra el alcalde de Matamoros que haya determinado su ausencia del presídium.

Pese a los desaires de Sheinbaum hacia Granados y Peña Ortiz, existen numerosos antecedentes en otros municipios en los que las autoridades locales anfitrionas ocupan el presídium, independientemente de que también estén presentes secretarios, subsecretarios, directores generales y responsables de programas federales.

Por eso resulta difícil reducir a una simple casualidad protocolaria que los tres alcaldes de la zona sur, Erasmo, Mónica y Armando, fueran incorporados al espacio principal donde se encuentra la presidenta y el gobernador y que, en contraste, los presidentes municipales de las dos grandes ciudades fronterizas como Reynosa y Matamoros, donde gobiernan Carlos y José Alberto, quedaran abajo.

Se siente el rechazo partiendo de que un presidente municipal ostenta la representación política del municipio y de la población que lo eligió, y si la presidenta de la República visita una ciudad, utiliza instalaciones, infraestructura, seguridad y servicios de esa comunidad y encabeza un acto público dentro de su territorio, dejar fuera del espacio institucional principal al alcalde anfitrión puede ser interpretado políticamente como una falta de respeto y un desaire, no solamente hacia la persona que ocupa el cargo de alcalde, sino hacia la representación municipal que encabeza.

El episodio podría compararse con recibir a una persona en tu casa, ofrecerle la mesa, permitirle utilizar los servicios y la atención del hogar y, llegado el momento de sentarse a cenar, el visitante decide dejar fuera de la mesa al dueño de la casa.

La situación resulta todavía más contrastante porque funcionarios federales con menor representación territorial pueden ocupar lugares privilegiados en actos presidenciales, mientras que un alcalde electo directamente por cientos de miles de ciudadanos permanece entre los asistentes.

En el caso de Beto Granados, la explicación resulta todavía menos clara porque no existe públicamente un expediente comparable que permita establecer qué circunstancia habría llevado al equipo presidencial a no incorporarlo al presídium.

Las imágenes de la gira dejaron finalmente dos tratamientos distintos dentro del mismo estado: Mónica Villarreal, Erasmo González y Armando Martínez estuvieron arriba con Claudia Sheinbaum y Américo Villarreal; Carlos Peña Ortiz y Beto Granados, alcaldes de Reynosa y Matamoros, quedaron abajo.

 

 

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