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SANTA, BAÑADA EN LLANTO, POR CELULAR PIDIÓ AYUDA A SU MAMÁ, PERO LAS BALAS LA CALLARON Y JUNTO CON SUS AMIGOS FORMARON UNA HOGUERA EN CAMARGO…

Revista Vertical - 29 enero, 2021

Al momento que estaban ejecutando a los 15 habitantes de Comitancillo, San Marcos, […]

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Al momento que estaban ejecutando a los 15 habitantes de Comitancillo, San Marcos, bañada en llanto, Santa Cristina García Pérez, llamó por celular a su mamá Olga Pérez para pedirle ayuda, porque acababan de matar a su amiga, se escuchó un fuerte balazo y la comunicación de perdió. Luego con sus cuerpos se formó una hoguera en el monte.

Consternado, Héctor López Ramírez, alcalde Comitancillo, San Marcos, aseguró a los medios de comunicación de Guatemala, que Olga escuchó los disparos cuando su hija Santa, horas antes le había dicho que estaba en Camarago, Tamaulipas, muy cerca para cruzar el río Bravo. La mayoría de sus paisanos estaban en comunicación constante con sus familiares en Estados Unidos de Norteamérica.

Inicialmente, ese 23 de enero los familiares habían identificado a 11 de los 19 incinerados, pero la cifra se disparó a 15. Están tan pobres, que Héctor López, donó del erario público 2 mil pesos, una corona de flores, 100 gramos de maíz, frijol, azúcar, sal y café, a las familias de los guatemaltecos incinerados en Tamaulipas.

Como homenaje a la gente de Comitancillo , Héctor López, subió a sus redes sociales una condolencia paras las familias de sus 13 paisanos, teniendo como fondo una música triste y unas hermosas cascadas (aunque luego otros dos hombres dijeron, iban con el grupo).

Los familiares de los 15 incinerados en Camargo, se reunieron con Héctor López, que luego de darles el pésame, les entregó la ayuda en dinero y especie dijo seriamente:

“Estoy dolido por el crimen contra nuestros pobladores y por eso colocamos moñas negras (moños), en el edificio de la Municipalidad, en señal de luto. “Comitancillo está de luto, no solo son ustedes -los familiares de las víctimas- sino todo Comitancillo”.

Los dolientes sollozaban y el Alcalde continuó:

“Perder a los hijos de Comitancillo, duele, pesa y algo tiene que hacer el Gobierno por eso. Algo tiene que hacer el Gobierno de México”, agregó López. Qué hubiera pasado si en Comitancillo hubieran quemado a un grupo de mexicanos y cómo hubiera reaccionado ese país en contra de los pobladores de Comitancillo”.

El Alcalde Héctor López, hizo hincapié en que el gobierno de cada país debe hacer algo por las personas que han perdido un familiar, sin saber que el gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, presume de una inexistente seguridad pública en Tamaulipas.

Aunque los expertos forenses de Guatemala extrajeron las muestras de ADN a 15 familias que sospechan, que sus familiares fueron parte de los 19 migrantes asesinados, que luego incineraron en el monte del ejido Santa Anita en Camargo, Tamaulipas, México. Las autoridades esperan que los resultados sean enviados hoy, para que las autoridades mexicanas inicien los cotejos y comprobar la relación.

Comitancillo, San Marcos, es uno de los mayores municipios con alto índice de desnutrición crónica, tenían 58 mil habitantes y el 80 por ciento vive de sus anémicas tierras.

Héctor López, confesó de acuerdos con las familias comitecas, que un patero cobra 180 mil pesos por llevar su carga humana a Estados Unidos de Norteamérica, por eso se requiere de grandes sacrificios para las personas que vive en la pobreza.

Allí entre los dolientes, María Isidro Díaz, mamá de Rubelsi Elías Díaz, un joven de 15 años que también iba con el grupo de comitecos, pero que en las listas iniciales se desconocía dijo:

“Yo ni tenía dinero para darle, apenas comemos, pero mi hijo habló con sus primos por celular y le enviaron 43 mil pesos para que se los diera al coyote (patero) y que luego le acompletarían”.

María, madre de otros cinco hijos pequeños bajó la mirada, mientras enseñaba la fotografía de su Rubelsi y con sollozando explicó:
“Tal vez no tenemos casa, no nos podemos poner buena ropa, pero tenemos que comer, aunque sea tortilla con sal, le dije que no se fuera, pero no hizo caso, hasta me regañó que no le echara la sal”.

Pero a esas ejecuciones y la incineración de 19 cuerpos encontrados todavía humeantes en dos camionetas, ya se acostumbró el gobernador Cabeza de Vaca, aunque con pesar en Tamaulipas sus habitantes como todo el mundo, se siguen horrorizando.

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