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POR EL AMOR DE LUPITA, EL MENCHO CAYÓ CON DISPAROS POTENTES DE DRONES ARTILLADOS…

Oscar TreviñoJr. - 25 febrero, 2026

Drones de alta altitud y tecnología satelital de última generación, siguieron un vehículo […]

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Drones de alta altitud y tecnología satelital de última generación, siguieron un vehículo con vidrios sumamente negros, cuyo chofer de extrema confianza. ni hablaba, mientras su acompañate en el asiento trasero, con lentes oscuros cavilaba, era Guadalupe Lupita Moreno Carrillo, pareja sentimental de Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, líder absoluto del Cartel de Jalisco Nueva Generación.

La caída de El Mencho, nunca fue el resultado de un descubrimiento efectivo, fortuito, ni de una infiltración de sicarios rivales, su final comenzó a escribirse dos días antes, el 20 de febrero.

Justo en esa fecha, por la razón más humana y antigua del mundo, El Mecho necesitaba compañía de una mujer, cuyo nombre se hace conocido en nuestro país: Guadalupe Moreno Carrillo.

El Mencho tenía tiempo de construir un ejército de millas de hombres sanguinarios y un muro de aislamiento absoluto. Casado en los años 90 con Rosalinda González Valencia, su unión fue más una alianza estratégica de sangre con el Cartel del Milenio que un romance convencional, cuyas generaciones actuales ni idea tienen.

Tras las múltiples capturas de Rosalinda en 2018 y 2021 y su posterior sentencia, El Mencho, líder del CJNG quedó en un vacío emocional y operativo.

Fue en ese aislamiento, según documentos filtrados por el colectivo Guacamaya Leaks en 2022, donde apareció una nueva figura en el organigrama sentimental de El Mencho, su Lupita.

Para que se den una idea, Lupita, era un enigma, ni un solo dato, nada, como si fuera una bella fantasma, que endulzaba los momentos del monstruo apodado El Mencho.

Identificada en los informes de la Guardia Nacional como pareja sentimental de El Mencho, no tenía rostro público, ni antecedentes penales, ni una edad verificada, aunque los análisis de inteligencia sugerían que rondaba los 50 años.

Era Lupita, una pieza invisible en la maquinaria del CJNG hasta que el destino, o la estrategia militar, la puso bajo la lupa de la Inteligencia Militar Central.

El 20 de febrero, los servicios de inteligencia detectaron un movimiento inusual. El hombre de extrema confianza de Lupita, comenzó un traslado hacia las zonas rurales de Tapalpa, Jalisco, un Pueblo Mágico. No lo sabían en ese momento, pero estaban transportando la llave que abriría la puerta al escondite del Más Buscado en México.

Los drones y tecnología satelital de última generación siguieron al vehículo. Lupita, llegó a un complejo de cabañas aisladas, un refugio donde El Mencho se sentía seguro, protegido por la geografía y por un círculo de seguridad que juraba lealtad hasta la muerte.

Allí permaneció varias horas. La inteligencia militar, trabajando en conjunto con agencias estadounidenses, mantuvo la calma.

No podían actuar mientras Lupita estuviera dentro. El riesgo de que El Mencho, la usara como escudo humano o de que el operativo fallara por la presencia de civiles, era demasiado alto.

El 21 de febrero, Lupita abandonó el complejo de lujosas cabañas. Fue escoltada de regreso por el mismo hombre de confianza.

En ese momento, el alto mando militar se enfrentó a una decisión crítica: arrestarla para obtener información o dejarla ir para no alertar al objetivo principal. Eligieron lo segundo.

Lupita se fue, ignorando que cada uno de sus pasos había servido para fijar las coordenadas exactas de la cacería de su pareja, El Mencho.

Ahora se sabe que a las 04:30 de la mañana del 22 de febrero, el silencio de la sierra se rompió. Ciento cincuenta efectivos del Ejército Mexicano rodearon silenciosos con sus potentes armas, un perímetro de un kilómetro cuadrado.

A las 05:14 horas, el primer intercambio de disparos marcó el inicio de un combate que duró 37 agónicos minutos, con gritos de furia y proyectiles en todas direcciones, acompañados por los drones artillados.

Ocho sicarios del círculo íntimo de El Mencho cayeron defendiendo la cabaña. El propio Nemesio Oseguera resultó gravemente herido por proyectiles de alto calibre, porque ni tiempo tuvo de usar el chaleco salvavidas.En una intención desesperada por salvarlo y extraerlo para que enfrentara la justicia —o simplemente para confirmar su identidad—, los militares subieron a El Mencho a un helicóptero militar.

Sin embargo, El Mencho, presuntamente, exhaló su último suspiro en pleno vuelo con los ojos abiertos, viendo al cielo.

La gran pregunta que envuelve esta historia es el grado de conciencia de Lupita. Las teorías se dividirán en dos vertientes iguales de fascinantes y peligrosas:

Una versión sugiere que Lupita, fue coaccionada o seducida por una oferta de inmunidad y la recompensa de 15 millones de dólares.

Supuestamente, su visita fue el señuelo perfecto para confirmar la ubicación exacta de El Mencho. El hecho de que Lupita, saliera justo 24 horas antes del ataque, refuerza la idea de un trato pactado para salvar su propia vida.

La otra teoría, indica que Lupita, fue una víctima de las circunstancias, donde la tecnología y la inteligencia mexicana pueden rastrear señales encriptadas y movimientos térmicos.

Fue simplemente el hilo del cual las autoridades tiraron durante meses hasta llegar a la base de la madeja. Independientemente de la verdad, el impacto en las filas del CJNG fue sísmico. En las redes sociales y comunicaciones interceptadas, los familiares de El Mencho y los del cartel claman traición.

Para ellos, Lupita, que ni sabe de tecnología, es un Judas que vendió al hombre que amaba.

El Mencho, pasó años impidiendo teléfonos, fotografías y cualquier rastro digital, pero no pudo evitar la vulnerabilidad de querer ver a su pareja, su Lupita.

Hoy Lupita, es un misterio absoluto. Sin registros de su detención, sin aparecer en programas de protección de testigos y el silencio oficial es total. Algunos dicen que huyó a los Estados Unidos bajo una nueva identidad: Adiós Lupita.

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