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DE LA CONFIANZA A LA TRAICIÓN DIEGO HABRÍA ENTRADO A CASA DE JONATHAN PARA BUSCAR BITCOINS…

Revista Vertical - 5 septiembre, 2026

Diego Sebastián “N” y Gerardo “N” llegaron juntos la tarde del 1 de […]

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Diego Sebastián “N” y Gerardo “N” llegaron juntos la tarde del 1 de septiembre al fraccionamiento Grand Viure, en Atizapán de Zaragoza. Horas después, Jonathan Meléndez, su esposa embarazada, su hija de tres años y una joven de 21 años estaban muertos dentro del departamento. También fue asesinada la perrita Golden Retriever de la familia.

De acuerdo con la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, ambos son señalados como coautores y el móvil habría sido encontrar una “caja fría” en la que creían que las víctimas guardaban cantidades millonarias de dólares en bitcoins.

La investigación establece que Diego Sebastián “N” habría prometido a Gerardo “N” entregarle 2 millones de pesos a cambio de ayudarlo. Un día antes del crimen, Diego le habría pedido conseguir desarmadores, cinchos grandes, guantes, cubrebocas y otros objetos que posteriormente guardaron relación con los utilizados para maniatar a las víctimas.

Gerardo fue ubicado como el conductor del Kia gris en el que ambos arribaron al fraccionamiento a las 17:23 horas, mientras que Diego logró ingresar al edificio gracias a la confianza que mantenía con Jonathan y su familia.

Dentro del departamento comenzó entonces la secuencia que terminó en cuatro homicidios.

Jonathan, de 38 años, fue localizado amordazado y maniatado en la recámara principal; su esposa, embarazada de cuatro meses, y su hija de tres años fueron encontradas en el área del baño. En la planta baja fue hallada la joven de 21 años, también atada y con un disparo. La mascota de la familia fue localizada con el hocico envuelto en cinta y un disparo en la cabeza.

Uno de los testimonios más importantes es el del amigo que acompañó a Jonathan hasta el fraccionamiento. Antes de subir a su departamento, Jonathan le habría dicho con preocupación:

“Espérame aquí abajo, si no contesto pide ayuda”.

Al ver que Jonathan no respondía, el hombre acudió a la caseta de vigilancia para pedir apoyo.

La Fiscalía calcula que las muertes ocurrieron entre las 17:30 y las 20:00 horas, periodo que coincide con el tiempo en que Diego y Gerardo permanecieron dentro del residencial.

Otro testimonio señala que Jonathan habría advertido a Diego que ya había sido visto.

“Te voy a ching…, ya todos te vieron”, habría dicho.

La Fiscalía sostiene que los agresores buscaban no dejar testigos que pudieran identificarlos.

El arma utilizada habría contado con silenciador. Vecinos declararon que no escucharon detonaciones y, sobre esa pistola, uno de los investigados habría reconocido después:

“La desensamblé y aventé a una barranca”.

A las 19:41 horas, cámaras de seguridad captaron nuevamente a Diego en el estacionamiento y dos minutos después el Kia salió del fraccionamiento con ambos investigados a bordo.

Durante la salida, Diego también habría amenazado con un arma a personal de seguridad para que levantara la pluma de acceso y posteriormente habría intimidado a un testigo que observó la escena.

El Kia utilizado llevaba placas sobrepuestas y más tarde fue localizado y asegurado en Héroes Tecámac.

La Fiscalía agregó un dato que llamó la atención: después del multihomicidio, Diego Sebastián habría acudido a un restaurante de avenida Mixcoac, en la Ciudad de México, buscando comer tacos. Al encontrar el lugar sin servicio, se retiró hacia la colonia Del Valle.

Tras varias horas de investigación, Gerardo fue detenido primero y posteriormente Diego Sebastián. La Fiscalía señaló que este último tenía riesgo de abandonar el país debido a su situación económica y múltiples nacionalidades.

El viernes 4 de septiembre, ambos fueron ingresados al Centro Penitenciario y de Reinserción Social de Tlalnepantla, conocido como Penal de Barrientos, donde quedaron a disposición de un juez.

Los dos enfrentan acusaciones por homicidio calificado contra cuatro personas, interrupción del embarazo y maltrato y crueldad animal.

Por cada homicidio podrían recibir penas de entre 25 y 70 años de prisión; por la interrupción del embarazo, entre 5 y 10 años, y por la muerte de la perrita, entre 3 y 6 años adicionales.

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