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SENTENCIARON A LOS EXORCISTAS PRESBITERIANOS POR MATAR A GOLPES A NICO PARA SACARLE EL DIABLO, PERO EL CHAMUCO ENTRÓ AL JUZGADO…

Oscar TreviñoJr. - 16 octubre, 2021

Con exorcismo presbiteriano, Ausencio Chencho Bautista, mató a golpes a su hijo Nico de 9 años, ayudado por Raquel, su hija mayor, ambos sentenciados a 30 y 12 años por filicidio y homicidio simple intencional, pero el chamuco también se apoderó del fiscal del caso, Cristian Osiris Hernández Cortina y del Supremo Tribunal de Justicia, al convertirlo en juez.

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Con exorcismo presbiteriano, Ausencio Chencho Bautista, mató a golpes a su hijo Nico de 9 años, ayudado por Raquel, su hija mayor, ambos sentenciados a 30 y 12 años por filicidio y homicidio simple intencional, pero el chamuco también se apoderó del fiscal del caso, Cristian Osiris Hernández Cortina y del Supremo Tribunal de Justicia, al convertirlo en juez.

El pliego de la acusación del fiscal Cristian Osiris Hernández Cortina -ahora Juez de Control-, aseguró que Chencho y su hija Raquel mataron a Nico para sacarle al Diablo, en el que también participó Wanda hermana del pequeño, pero al tener 16 años, fue enviada Centro de Reintegración Social y Familiar para Adolescentes en Matamoros.

Aunque parezca de risa o de locos, sucede que Cristian Osiris, se declaró en su época de fiscal, experto en combatir la herejía de la iglesia católica, así, el juicio fue sin público por el Covid-19, solo con asistencia a veces de Raquel Flores, pese a que estuvo presente en el homicidio de su hijo Nico y nunca intervino para ayudarlo.

Para que los tamaulipecos se den cuenta que a la justicia le falta seriedad, la sentencia de los presbiterianos se publicó en un tweet por la Fiscalía, porque el juicio se vició, que Oscar Iván Segura Rivera, jefe de la Unidad de Seguimiento de Causas, del Poder Judicial del Estado, dijo que tiene instrucciones de jamás ventilar el caso en los medios de comunicación, ni lo mínimo.

La historia empezó hace 15 años atrás, en la casita de madera ubicada en calle Flores Magón 65 en la colonia Expofiesta Sur de Matamoros, Tamaulipas, murió Juanito de 9 años de edad en compañía de sus papás.

Los vecinos contaron que, el niño cuyos apellidos se escaparon en la memoria, una mañana amaneció con los ojos bien abiertos y sus manos en el cuello, como si trató de defenderse.

Sus papás abandonaron la casa, estuvo como un año sin habitar, la gente del barrio decía que allí asustaban, hasta que un día la rentó el jefe de meseros del hotel Holiday Inn, asignado al mantenimiento del salón Canteras, Ausencio Chencho Bautista, su esposa Raquel Flores, sus hijas Wanda, Raquel y Nicolás, Nico.

Las hermanas presbiterianas Wanda y Raquel Bautista Flores de 16 y 19 años, se sabían toda la Biblia al revés y al derecho, pero creyeron que a Nico, su hermanito de 9 años, se le había metido el Diablo porque de ser un muchachito extrovertido y acomedido, se volvió rebelde.

El primer síntoma que le notaron las hermanas, fue que a pesar de que era muy risueño, ya no quería ir a la iglesia nacional presbiteriana misión Emmanuel, ubicada a media cuadra de su casa, solo quería dinero para ir a comprar golosinas.

Incluso en la iglesia presbiteriana, la que nunca ha hecho un exorcismo, a Wanda y Raquel les hicieron su quinceañera, por eso a pesar de dar clases de catecismo, ahora Nico se negaba a ir, prefería jugar en su barrio con sus amiguitos y eso les molestaba.

El martes siete de abril de 2020, fue la última vez que en el vecindario vieron a Nico, estuvo jugando futbol con uno de sus vecinitos, aprovechando que por la pandemia las clases se suspendieron, estaba en el turno vespertino, pero pronto se marchó a su casa para evitar regaños de sus hermanas.

La pista se pierde en el vecindario, es decir, Nico, posiblemente permaneció encerrado en su casa de madera, atado de pieza y manos, ni siquiera su perrito Canelo ladraba y eso que dormía a la puerta del hogar, porque ni Chencho, ni su esposa Raquel, iban a la iglesia presbiteriana.

Así Nico, permaneció dentro de su casa tres días consecutivos, tal vez amordazado, sometido a intensos castigos, que el fiscal Cristian Osiris, asentó en su carpeta de investigación que el niño fue exorcizado, a pesar de que los sacerdotes católicos son los únicos que lo hacen, en tanto los presbiterianos bautizan.

La duda es si Nico se rebeló al bautismo que le practicaban Wanda y Raquel con agua fría, por eso intervino Chencho su papá, lo golpeó en repetidas ocasiones, en tanto la mamá Raquel Flores, presencio todo, sin pensar que nada malo ocurría.

Lo que sí estuvo claro en el barrio, fue que sus rezos se escuchaban fuera de su casa, pero ningún vecino prestó atención, porque como eran presbiterianas Wanda y Raquel, que la primera estudiaba en el CECATI 177 y a segunda en la Técnica 76, oraban en voz alta, aprovechando la suspensión de clases por el Covid-19.

Ante esta situación, las hermanas decidieron sacarle a Satanás a punta de oraciones, siguiendo la enseñanza de su pastor Issac Hau Villarreal, pero sin conseguirlo por la vía sagrada, lo vapulearon a mano limpia, a pesar de que estaba débil por falta de alimento.

Permitió Raquel Flores, el abuso de su hijo Nico, pese a escuchar su llanto de dolor, cuando supuestamente era sometida por sus hijas Wanda y Raquel. Nunca gritó, ni salió a pedir auxilio a sus vecinos para evitar el exorcismo, según el fiscal Cristian Osiris, a pesar de que duró tres días consecutivos el castigo.

Ya molido a golpes, pero exorcizado, el pequeño Nico fue sacado por su papá Chencho y su familia para llevarlo a bordo de su camioneta Caravan al Seguro Social, donde lo declararon sin vida un 9 de abril de 2020. Es decir, en ¡Viernes Santo!

Los médicos llamaron por teléfono celular a la Comisaría General de la Policía Investigadora, para notificar que un niño había fallecido por violencia y estaba su familia Wanda, Raquel, su papá Chencho y su mamá Raquel Flores.

El agente del Ministerio Público, Christian Osiris Hernández Cortina, integró la carpeta de investigación, en la que redactó que Wanda, Raquel y su papá Chencho, aceptaron que mataron al pequeño Nico, en un exorcismo practicado dentro de su casa en la colonia Expofiesta Sur.

Por eso el Sábado Santo, 11 de abril, envió a los acusados al Hospital General para que les practicaran el examen de coronavirus, porque había determinado que ingresaran al penal de Santa Adelaida, a excepción de Wanda, la de 16 años, menor de edad, que fue puesta a disposición del fiscal para la Atención a Conductas Antisociales Cometidas por Adolescentes.

Ese mismo sábado por la tarde, las hermanas presbiterianas de Wanda y Raquel, se reunieron en su iglesia a pesar de la prohibición de reuniones por el Covid-19, para salir al barrio, andar de casa en casa, exigiendo a los vecinos que se mantuvieran al margen de la situación, que nadie hablara y menos con los reporteros.

Por eso cuando llegaron los agentes ministeriales a la casa de la familia, en busca de evidencias de la muerte del pequeño Nico, ninguna persona se les acercó. El pastor Hau que vive a media cuadra de distancia y su esposa, sospechosamente salieron de la ciudad.

Aunque las audiencias se suspendieron por el Covid, hasta el 21 de abril por el presidente del Supremo Tribunal de Justicia en Tamaulipas, Horacio Ortiz Renán, tuvieron que abrir los juzgados del Sistema de Justicia Penal Acusatorio y Oral en Matamoros.

El entonces fiscal Cristian Osiris, se tomó la atribución de que fuera reservada, porque se hablaría del Diablo, por eso solo participaron en la audiencia Wanda y Ausencio con protección bucal, así como el juez con su toga, birrete y el defensor de oficio René Vargas.

Así el domingo de pascua, 12 de abril, en los tribunales de justicia se llevó a cabo, lo que en el expediente titularon la Audiencia de Combo, porque el Juez de la causa -del que como si fuera delincuente, ocultaron su nombre-, le leyó el pliego de la acusación del fiscal a Wanda y Chencho, pero ambos se acogieron al artículo 20 constitucional, es decir, se negaron a declarar.

Por temor al coronavirus, el juez de control, el entonces fiscal Cristian y defensores de oficio, decidieron que todo fuera rápido, de allí que a Wanda se le vinculó a proceso, pero por ser menor de edad fue enviada al Centro de Reintegración Social y Familiar para Adolescentes.

Para el entonces fiscal de la Procuraduría de Justicia, Cristian Osiris, Raquel Flores, mamá de Nico, es víctima de la situación, pese a que tuvo tres días para escapar de su casa y pedir auxilio, porque en ningún momento se le privó de la libertad.

Raquel Flores, hasta fue a la miscelánea de su casa a comprar comida, tortillas, refrescos y nunca dijo que su hijito Nico lo estaban torturando, tal vez atado de pies y manos en la cama, porque como preguntó una ama de casa, del barrio ¿qué madre deja que maten a su hijo?

Pero Raquel Flores ni siquiera regresó a su casa luego de las diligencias, al perrito Canelo la vecina le llevaba de comer porque a diario lo oía sollozar. En julio de 2021, Cristian Osiris Hernández, fue ascendido a Juez de Control en Ciudad Victoria.

Sin que se preste a risas, en el Supremo Tribunal de Justicia en Tamaulipas, se dice en los pasillos, que Cristian Osiris, es el único que sabe de las apariciones de Satanás, como el caso de Santiago Chago Cisneros de León, que oyó al Chamuco dictarle que matara a su papá Juan Santiago Cisneros Alemán, certificado por el entonces fiscal Cristian Osiris Hernández.

Ya como juez de control, Cristian Osiris en Ciudad Victoria tuvo tiempo suficiente para ser Juez y Parte, pedirle a su igual en Matamoros, una pena alta para los presbiterianos que a su sano juicio, hicieron un exorcismo y les salió mal.

Para que aclarara la duda quisimos entrevistar a Oscar Iván Segura, jefe de la Unidad de Seguimiento de Causas, pero el oficial de guardia, entró a su oficina y luego salió para decirnos mal encarado, que el licenciado se había negado, que podíamos llamar a su número de celular 86-81-61-98-05.

Marcamos su número allí mismo, en la explanada del tribunal, para que nos atendiera, pero respondió, que no podía proporcionar información por teléfono:

-Pues atiéndanos 5 minutos, aquí estoy afuera.

-No puedo, tengo órdenes del Tribunal.

-Necesitamos saber quién firmó la sentencia del caso de los presbiterianos.

-¡No puedo proporcionar información por teléfono!

-Entonces recíbanos, siquiera fuera del tribunal, lo espero.

-No puedo, lo siento.

-Gracias.

 

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