Director General: Julio Alberto Rubio Pérez

PUNTO ROJO

Consul Michael Barkin es parte de la historia del Museo Rigo Tovar…

Julio Alberto Rubio - 2 abril, 2020

Desde Mi Escondite: Apuntes Desclasificados. El jueves 20 de octubre de 2011, a las 14:00 horas tuve una comida en […]

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Desde Mi Escondite: Apuntes Desclasificados.

El jueves 20 de octubre de 2011, a las 14:00 horas tuve una comida en casa del entonces alcalde Alfonso Sánchez Garza junto con el cónsul general de los Estados Unidos en Matamoros Michael Barkin.
La relación entre el diplomático y el que esto escribe estaba muy deteriorada. No me podía ver ni en pintura y en eso contribuyó su entonces jefa de prensa y relaciones públicas, Laura Garza, que sin conocerme, guiada por chismes, me había pintado ante Barkin como un Diablo.
Lo que no sabía tal vez Laura es que Barkin había sido muy grosero conmigo; una de las veces que lo saludé iba yo acompañado del alcalde Erik Silva Santos, en la playa, me extendió la mano a fuerza, torció y volteó la cara para otro lado, dejándome con la palabra en la boca.
Era casi imposible que Bakin quisiera mi amistad. En su mirada sentía el desprecio y creo que como persona él estaba en su derecho pues ningún diplomático va a aguantar que le descubran su doble moral y claro, él la tenía.
Un día recibí invitación del general jefe de la Guarnición de la Plaza para practicar tiro. Acudí y por sorpresa allí estaba el cónsul Barkin, también como invitado. No éramos más de 8 personas. El asunto era muy privado. Barkin se sentó frente a mí, en su idioma le dijo a uno de sus asistentes que preparara todo porque al otro día tenían que estar en Tampico para reunirse con el alcalde Gustavo Torres.
Tomé el dato y le pusimos “campana”, en el puerto jaibo a Barkin, la mañana del martes 17 de agosto de 2010 en el aeropuerto de Tampico. Allí cayó redondito a las 10:15 horas. El señor con su equipo consular viajó de Matamoros a Tampico en el avión de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, acción a todas luces ilegal para un cónsul de Estados Unidos de América, pues estaba recibiendo una prestación mayor a la que marcan los montos establecidos.
Después de que publicamos se hizo el escándalo, entonces Barkin muy molesto le reclamó a Alfonso la publicación exigiéndole que hablara conmigo para que ya no publicara cosas de él porque lo estaba perjudicando en su carrera. Alfonso le dijo que no, que él lo que podía hacer era invitarme a mí con él para que platicáramos. El cónsul se negó presionándolo tras el argumento que la Presidencia Municipal le pagaba publicidad a la Revista Vertical y que si yo no accedía que se nos retirara la publicidad.
-Mira Michael –le dijo Alfonso- tú no conoces a Julio, nos va a mandar a la chingada a ti y a mi juntos si hago eso. Lo que yo puedo hacer es juntarlos en una comida en mi casa, al cabo que los dos son mis amigos.
Pero Michael Barkin le dijo a Alfonso que no…. hasta que llegó el día en que se decidió, le preguntó a Alfonso que si todavía estaba dispuesto a convocarnos y se hizo la cita para el jueves 20 de octubre de 2011.
Nunca se me olvidará el menú: Agua de Jamaica y camarones en salsa hechos taquito en tortillas de jícama fresca, atenta a la mesa Leticia Sánchez Ruelas. Tampoco se me olvidará lo que nos dijimos enojados Michael y yo.
Siempre he usado saco sport o gabardina. Michael pelaba los ojos mientras frotaba nervioso un sobre amarillo tamaño carta que traía en sus manos. Me miraba con mucha desconfianza, me escudriñaba con la vista de arriba abajo hasta que reventé.
-Michael -le dije- yo no soy espía, soy reportero y nunca me ha gustado grabar a las personas o tomar fotos a escondidas. Mira no traigo nada ni grabadoras ni nada -me abrí de capa-.
Pasamos a la mesa donde ya nos esperaba el chef. Alfonso se sentó en la cabecera, Michael al norte y un servidor al sur. Michael estaba muy enfadado conmigo y me reclamó a boca de jarro:
-¿Tú has dicho de mí que soy un racista tienes las evidencias?
-Yo no he dicho de ti eso, en la revista se ha escrito pero no lo he dicho yo son declaraciones de las personas a las que tu has maltratado.
-Pero una de las evidencias de tu discriminación hacia mí y hacia los reporteros de la revista es que nos eliminaste del correo oficial del consulado y ya no nos mandan ningún tipo de información.
Entonces visiblemente molesto sacó del sobre amarillo las revistas Vertical que llevaba y me dijo:
-Mira, mira, todas las cosas que has escrito de mí. -Eran reportajes como el de la avioneta y otros que en nada le favorecían-.
Enseguida yo que también traía un sobre amarillo saqué mis revistas donde también se habían publicado reportajes de cosas buenas de él y el consulado y lo cuestioné:
¿Y estas, por qué no las traes, por qué nada más traes las malas?
Mientras hablaba, su rostro enrojeció y se paró manoteando sobre la mesa muy cerca de mi cara y gritó:
-¡Es que me haces ver como un puto payaso…como un racista…y yo no soy racista¡
Al ver aquella escena Alfonso se paró y extendió las manos como réfere en el cuadrilátero.
Y con tranquilidad metió paz:
-Hey Michael, cálmate…tu también cálmate Julio, los dos son mis amigos. Están platicando.
Ambos nos tranquilizamos y entendimos que no deberíamos de llegar a esos extremos. Empezamos a comer y la charla aunque pesada se fue volviendo amable. Con buena voluntad Michael y yo tratamos de sobrellevar las cosas a buen fin.
La comida terminó y Michael se retiró primero que yo. Alfonso muy serio soltó una risita malévola cuando me dijo:
-Pinche Julio, cómo eres cabrón. Hasta parece que sabías que Michael iba a traer un sobre con las malas y tu trajiste las buenas.
Luego subraya:
-Chingao, le hubieras pedido la visa.
-No Poncho, yo aquí no vine por una visa. El tiene que saber que nada nos cuesta ser amables y reconocer nuestros errores. Ninguno de nosotros es un santo, y todo esto pasó porque ni yo lo conocía a él ni él a mí. El se dejó llevar por chismes y mira donde paramos.
-Bueno –dijo Alfonso- lo importante es que ya se conocieron y quedaron como amigos. Ahora yo quiero agradecerte por haber accedido a está plática con Michael que pensé que nunca se iba a realizar porque ya ves, ya se andaban hasta peleando, porque los dos son bien tercos.
-Te debo una -me dijo Alfonso-.
-No, no me debes nada, a mi los fanáticos de Rigo Tovar me pidieron que te dijera que si nos ayudas para hacer una estatua de cera para Rigo.
-Órale -respondió Alfonso- ¿y dónde la vamos a poner?
-¿Pues tu nos vas a apoyar para el museo también o no?
-Claro que sí.
Y entonces siendo alcalde de Matamoros Alfonso Sánchez Garza, el 28 de septiembre de 2013 se inauguró el museo Rigo Tovar, e indirectamente y tal vez se fue sin saberlo, el cónsul Michael Barkin, fue uno de los que sin querer formó parte de este proyecto, que hoy brilla.
Michael donde andes por allá haciendo tu trabajo te mando un saludo. Siempre me acuerdo de ti y de tantas anécdotas que guardo en el tintero, que cuando las repaso en mi mente me atropella la nostalgia.
Alfonso, mi Poncho, quiero decirte que los fanáticos de Rigo y un servidor, valoramos tu gran apoyo porque fuiste el pilar principal en la creación del museo.

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