Director General: Julio Alberto Rubio Pérez

PERUSQUÍA NECESITA ATENCIÓN EMOCIONAL, DE REPENTE SE ENOJA CON LA REPORTERA DE VERTICAL Y LUEGO ANDA MUY MANITO: SE CONTENTA…

Katherine Abigail Hernández - 2 noviembre, 2026

Acudimos a la oficina del secretario del Ayuntamiento de Matamoros, Manuel Perusquía la […]

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Acudimos a la oficina del secretario del Ayuntamiento de Matamoros, Manuel Perusquía la tarde del lunes, 02 de noviembre a las 13:00 horas para solicitar una entrevista. A la entrada nos topamos con la secretaria que nos comentó:

–Claro que sí, sobre qué tema–, preguntó amable, como lanzando un ancla en favor de su jefe a la par que nos solicitaba nuestros datos.

–Nosotros hablamos con el secretario, no se preocupe–, le dijimos: “Aquí lo esperamos”, nos sentamos y segundos después la secretaria entró a darle aviso de nuestra presencia.

Fue entonces que salió Perusquía, su papada le brillaba hermosa, contrastaba con sus cachetes inflados rebosantes de vida. Jamás saludó, al contrario, estaba enfurecido:

–¿Sobre qué será la entrevista? –, lanzó a quemarropa.

–Si quiere ahorita lo tratamos en su oficina, secretario–, respondimos, dándole la salida institucional.

–No, pero díganme sobre qué será, ¿para qué tanto misterio? –, insistió, mientras alzaba la voz reflejando una mirada y una pose como la de José Alfredo Jiménez cuando interpreta El Rey, el cuarto se quedó en silencio, todos los que estaban ahí se incomodaron. Perusquía ya se ha dado dos o tres encuentros con esta reportera y estamos tratando de domarlo como si fuera un potro salvaje percherón, pero cada vez que le lanzamos el pial, se tironea y se le marca la soga en el pescuezo:

–Ahorita lo vemos con usted–, insistimos y ahí se rompió.

–¿O sea, de qué se trata esto? ¿de un examen sorpresa o qué? –, gritó Perusquía y ya había dejado de preguntar para pasar a la etapa de los reclamos, además de confesar que necesitaba estar preparado para lo que fuéramos a preguntarle.

Tratamos de darle su maicito a Perusquía para que agarrara confianza, pero como buen potro montés, empezó a relinchar y a pegar reparos, por lo que le remarcamos:

–Es algo básico nada más del periodismo, no se preocupe–, le explicamos:

–Se enterará al comienzo de la entrevista–, finalizamos sin darle explicación alguna, a lo que propuso que el tema se lo lleváramos por escrito, ante lo cual volvimos a negarnos.

–No pues, bueno, así no–, sentenció y se cruzó de brazos como niño berrinchudo.

Fue entonces que entendimos que había que documentar su desacato y sacamos el teléfono:

–Ah, bueno, repítanoslo que no nos va a atender a cuadro, por favor–, su reaccionar fue aún peor y soltó más cólera.

–Yo te lo decía en buena onda–, alcanzó al decir mientras volteaba los ojos en señal de desaprobación antes de dar la media vuelta y huir rumbo a su oficina para terminar por azotar la puerta.

Manuel Perusquía, secretario del Ayuntamiento, aquel que debe dar gobernabilidad y atender a la ciudadanía, así como también a la prensa, perdió los estribos porque la reportera en ningún momento le quiso adelantar el cuestionario y reprobó la prueba más básica de un servidor público: el manejo emocional.

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