Director General: Julio Alberto Rubio Pérez

TANQUES ELEVADOS SON UN MONUMENTO A LA CORRUPCIÓN Y PUEDEN LLEVAR A LA CÁRCEL A MARCO ANTONIO HERNÁNDEZ ACOSTA Y A SU SOCIO SALVADOR TREVIÑO…

Revista Vertical - 18 agosto, 2026

Eran las tarde del 3 de noviembre de 2005 y, debajo de uno […]

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Eran las tarde del 3 de noviembre de 2005 y, debajo de uno de los dos tanques elevados con capacidad para tres millones ochocientos mil litros de agua, ubicado en la avenida Marte R. Gómez, el constructor de origen francés Jean Paul Guy Gali levanta la vista sobre las alturas y la clava en la gigante cabeza del armatoste de concreto y acero desde donde, por las cuarteaduras, caen los chorros de agua, la prueba más fehaciente de que esta obra proyectada en la administración de Mario Zolezzi García (Q. E. P. D.), al igual que los puentes vehiculares de Walmart y el de la avenida Rigo Tovar, se sumaría a los megafraudes y raterías de las administraciones priistas, en las cuales intervino Salvador Treviño Garza, ya sea como gerente general de Junta de Aguas y Drenaje de Matamoros o como secretario de Desarrollo Urbano del Municipio.

Con una inversión de 23 millones 782 mil 468 pesos y 38 centavos, esta obra, que inició el 7 de mayo de 2004 y debió haber sido entregada el 7 de noviembre del mismo año, obligación que de acuerdo al contrato MAT-OP-OD-01672004 signado por el síndico José Luis González Benavides, El Cacho, no se cumplió por malos manejos en los dineros donde tuvo mucho que ver Mario Zolezzi (Q. E. P. D.) y sus socios tramposos, entre estos el gerente de la Junta de Aguas y Drenaje de Matamoros, en aquel entonces Salvador Treviño Garza, que fue quien recibió el encargo de supervisarla para recibirla, de tal manera que a la fecha está sin operar.

Bajo la sombra del tanque que se ubica en la Marte R. Gómez y Josefa Ortiz de Domínguez, colonia Los Ébanos, este europeo residente en Brownsville, Texas, con negocios en Matamoros, catador de licores baratos y encargado presuntamente de asignar las obras a los constructores, es el mismo a quien los empresarios señalaban que les cobraba cuotas por asignarles los contratos, mientras a su patrón Mario Zolezzi él lo tapaba con botellas de vino tinto de marcas desconocidas.

Con su muy peculiar estilo de voz, arrastrando la lengua, aunque nervioso —cuando ve llegar al reportero—, saluda amable, mientras trata de hacer plática a fin de evitar que se le cuestione sobre el motivo de su presencia en el lugar, a donde se aproximó debido a que requirieron su presencia para que abriera las válvulas de desagüe y así vaciar el tanque mal hecho que presentaba fugas.

Sin que se le pregunte, luego del saludo de rigor, él solo se confiesa, por lo que aclara:

—Si vienes por lo del tanque, te voy a decir que ese no lo construí yo… así es que yo no tengo nada que ver en esto.

Públicamente se sabía que el francés había intervenido, recomendando constructores y, a final de cuentas, tuvo que ir a ver cómo ese tanque elevado había quedado mal hecho, chorreando, un fraude a vista de todo el pueblo de Matamoros, que igual, en la actualidad, después de 21 años sigue sin operar y sin que la autoridad federal ni estatal haya investigado a los involucrados en este fraude que mantiene a Matamoros en la impunidad, a punto de sequía.

—Entonces, si no tiene nada que ver, ¿qué anda haciendo aquí?

—Bueno, es que yo vine porque se están haciendo pruebas y vine a abrir la tubería, que es esta —señala hacia el registro donde está una válvula de 20 pulgadas de diámetro—, que está llevando el agua allá por la carretera a Victoria, donde están los marinos. De esta obra lo único que puse yo fue la tubería, lo demás lo hizo una compañía de Monterrey.

—¿Cómo se llama la compañía?

—No sé… eso sí no lo sé, mira, pregúntale al de la Junta de Aguas que anda ahí, él te puede decir.

La constructora que se hizo cargo de la obra fue GIC Ingeniería y Construcción, S.A. de C.V., de Monterrey, Nuevo León, y su administrador único en esa fecha era el ingeniero Carlos Antonio Gutiérrez González.

El tanque elevado, a simple vista, se ve cuarteado, es un peligro, en cualquier momento se puede venir abajo con tanto peso. En ese momento estaba cargado a su capacidad máxima: tres millones ochocientos mil litros de agua.

El francés defiende la obra:

“No va a pasar nada, no se va a caer y las goteras que tiene se van a tapar, vas a ver cómo no pasa nada, date una vuelta el lunes…”

Se le anticipa:

—El lunes vamos a venir, pero vamos a traerles una botella de champú para que se bañen debajo de esos chorros de agua que son la muestra de una obra fraudulenta más de la administración de Mario Zolezzi (Q. E. P. D.), en la que usted tuvo mucho que ver.

Se le nota lo enchilado, pero se aguanta y le brotan las preguntas con esa vocecilla, arrastrando la lengua:

—Oye, de la primera vez que me mentaron la madre (sic) en la revista… ¿cómo supieron que a mí me gustaba el vino tinto y de dónde sacaron que yo le regalaba vino a Mario Zolezzi?

Ante la pregunta se le dice:

—Eso nos lo platicó el tesorero Rogelio Martínez Cárdenas, hermano de Ricardo Martínez Cárdenas, El Caballo (Q. E. P. D.) (presunto prestanombres de Tomás Yarrington en el hotel Holly Day Inn y fraccionamientos diversos, como Palmares, junto con Ramiro Rodríguez Cavazos). Dijo además que usted era muy amigo de él y de Mario Zolezzi, donde nunca faltaba a ninguna de sus fiestas particulares.

Vuelve a preguntar:

—Pero también dijeron que yo cobraba la cuota por darle los contratos a los constructores, ¿de dónde sacaron eso?

—Pues eso todo mundo lo decía en Presidencia, era un secreto a voces, usted entraba y salía de la oficina de Mario Zolezzi como si fuera su casa, entraba y salía de la Tesorería igual, y cuando lo quisimos entrevistar corrió y luego, cuando citó a los reporteros de la revista Vertical en su oficina, nunca los quiso recibir para aclarar lo que todos decían; que las obras, entre usted y Ricardo Martínez Cárdenas (El Caballo, hermano del tesorero de Mario Zolezzi), eran los que más dinero se llevaban mensualmente de la Presidencia.

Aclara:

“Es que Mario Zolezzi es mi amigo, siempre ha sido mi amigo y yo no podía hablar con la prensa porque yo no era funcionario público, me lo tenían prohibido. Y yo no fui el que más dinero se llevó y eso lo puedes comprobar tú… investiga, investiga, para que veas que a quien le fue mejor fue a los de la planta de asfalto y de esos nunca le han dicho nada… esos sí se llevaron mucho dinero.

“A mí me cargaron obra que nunca hice, ya te dije que yo ni hice este tanque, solo puse la tubería y las válvulas, o sea el acueducto; de Seguridad Pública solamente los cimientos y de los puentes Walmart y Acción Cívica también”.

Se le ataja:

—Pues los cimientos han de estar mal porque los puentes se ven desnivelados y en sus carriles presentan hundimientos por lo mismo, ha de ser por causa de malos cimientos.

Cambia de rumbo:

—Este tanque no lo hice yo… ya te dije, solamente puse el acueducto y si está goteando no es cuestión de alarmarse, se están haciendo pruebas…

Por causa de estos constructores voraces y presidentes municipales sin escrúpulos como Mario Zolezzi García (Q. E. P. D.), la ciudad tiene que pagar las consecuencias de las “pruebas”, como si se tratara de practicantes de escuela, aunque se pierdan muchos millones de pesos y se pongan en peligro muchas vidas humanas; al fin y al cabo, las “pruebas”… pruebas del fraude son.

Una de las obras —además de los puentes y ahora el tanque elevado— que demuestra el megafraude de Mario Zolezzi (Q. E. P. D.) y Salvador Treviño Garza, con sus aprendices de constructores, fue precisamente el By Pass que se construyó río Bravo arriba para represar el agua, que costó casi dos millones de pesos y cuyo contrato se asignó al francés Jean Paul Guy Gali.

Este vendió la idea a Zolezzi de que ante la escasez de agua él podría sustraerla río arriba para asegurar el abastecimiento de Matamoros, por lo que se procedió a dar inicio al proyecto que le llamó “El By Pass”.

Todo parecía ser parte de una maravilla. La idea fue vendida también al entonces gobernador Tomás Yarrington, que meses después vino a inaugurar con bombo y platillo “El By Pass”, la máxima creación del francés y de Salvador Treviño Garza…

Pero a los dos meses de estar en operación sobrevino un aguacero y el río Bravo elevó su nivel unos centímetros más de lo normal y a El By Pass simplemente se lo tragó el río Bravo, perdiéndose ahí, por un mal diseño, casi dos millones de pesos que hasta la fecha nadie ha cuestionado.

…Ahora el tanque elevado tiene cuarteaduras y por todos lados chorrea. Aquí también metió las manos Mario Zolezzi García (Q. E. P. D.), como alcalde, y Salvador Treviño junto con el francés… pero no pasa nada, todos callan, vivimos en la ciudad de la impunidad, de las construcciones chafas, de los políticos voraces que llegan muertos de hambre a la alcaldía y salen con propiedades hasta en los Estados Unidos.

Después de esta —otra obra más, mal hecha—, a ver con qué cuento nos salen. El caso es que ahora se trata de un tanque contenedor de agua, vamos a estar pendientes para conocer cómo lo parchan, porque en estos casos, cuando se usan materiales de segunda, los líquidos no perdonan.

Es agosto de 2026, han transcurrido casi 21 años de que se construyó este tanque elevado y otro igual en la Campestre del Río. En la gerencia de la Junta de Aguas y Drenaje, a cargo de Marco Antonio Hernández Acosta, saben que solo uno de los cuatro tanques elevados con que cuenta Matamoros funciona, y a medias, porque no puede con la carga total. Es el de la copa que está por la avenida Rigo Tovar. Los que orquestaron el fraude de estos tanques elevados andan impunes. Nadie los llamó a cuentas. Entre estos, el síndico José Luis González Benavides, compadre de Tomás Yarrington, a quien premiaron con una notaría pública y fue quien firmó al menos un contrato.

Aun con estas deficiencias de abasto de agua potable para Matamoros, el municipio ha autorizado autorizando fraccionamientos —como las Casas del Bienestar—, en los últimos meses se han construido al menos 15 mil viviendas y hasta la fecha no se sabe qué se ha hecho con el dinero de los nuevos contratos, que rondan entre los 7 mil pesos por cada uno.

Hay graves indicios de que el gerente general Marco Antonio Hernández Acosta, apadrinado por el diputado federal Mario Alberto López Hernández, La Borrega, ha tejido una red de corrupción en la que incluye a Raúl Quiroga, secretario de Recursos Hidráulicos del Gobierno de Tamaulipas, con quien se estima reparte las ganancias, mientras que la ciudad de Matamoros presenta escasez, mal tratamiento de agua y flota en la podredumbre del excremento.

Es urgente que la presidenta Claudia Sheinbaum instruya a Ernestina Godoy, fiscal general de la República, para que se investigue todo este desvío de recursos.

CONTRATO

R. AYUNTAMIENTO DE MATAMOROS, TAMAULIPAS 2002 – 2004

CONTRATO NO. MAT-OP-OD-018/2004

CONTRATO DE OBRA PÚBLICA A PRECIOS UNITARIOS Y TIEMPO DETERMINADO QUE CELEBRAN, POR UNA PARTE, EL MUNICIPIO DE MATAMOROS, TAMAULIPAS, A QUIEN EN LO SUCESIVO PARA LOS EFECTOS DE ESTE CONTRATO SE LE DENOMINARÁ “LA CONTRATANTE”, PRESENTADA POR EL LIC. JOSÉ LUIS GONZÁLEZ BENAVIDES, EL ING. HUMBERTO J. ACOSTA GARZA Y EL ING. FRANCISCO JAVIER CONTRERAS HERNÁNDEZ, EN SU CARÁCTER DE PRIMER SÍNDICO, SECRETARIO DE DESARROLLO URBANO Y DIRECTOR DE OBRAS PÚBLICAS, RESPECTIVAMENTE, Y POR LA OTRA PARTE GIC INGENIERÍA Y CONSTRUCCIÓN, S.A. DE C.V., A QUIEN SE LE DENOMINARÁ “LA CONTRATISTA”, REPRESENTADA POR EL ING. CARLOS ANTONIO GUTIÉRREZ GONZÁLEZ, EN SU CARÁCTER DE ADMINISTRADOR ÚNICO, DE ACUERDO A LAS SIGUIENTES DECLARACIONES Y CLÁUSULAS:

SEGUNDA: MONTO DEL CONTRATO. EL MONTO TOTAL DEL PRESENTE CONTRATO ES DE $23,782,468.38 (VEINTITRÉS MILLONES SETECIENTOS OCHENTA Y DOS MIL CUATROCIENTOS SESENTA Y OCHO PESOS 38/100 M.N.), INCLUYENDO EL IVA.

TERCERA: PLAZO DE EJECUCIÓN. “LA CONTRATISTA” SE OBLIGA A EJECUTAR LAS OBRAS OBJETO DE ESTE CONTRATO EN UN PLAZO DE 184 DÍAS CALENDARIO, CON FECHA DE INICIO EL DÍA 7 DE MAYO DE 2004.

LOS TRABAJOS SE GARANTIZARÁN DURANTE UN PLAZO DE DOCE MESES PARA RESPONDER DE LOS DEFECTOS QUE RESULTAREN EN LOS MISMOS, DE LOS VICIOS OCULTOS Y DE CUALQUIER OTRA RESPONSABILIDAD EN QUE HUBIERE INCURRIDO EN SU EJECUCIÓN.

DÉCIMA SEGUNDA: RESPONSABILIDAD DE “LA CONTRATISTA”. “LA CONTRATISTA” SE OBLIGA A QUE LOS MATERIALES Y EQUIPOS QUE SE SUMINISTREN EN LOS TRABAJOS OBJETO DE ESTE CONTRATO CUMPLAN CON LAS NORMAS DE CALIDAD ESTABLECIDAS EN LAS ESPECIFICACIONES DEL CONCURSO Y/O EN ESTE CONTRATO, QUE LA REALIZACIÓN DE TODAS Y CADA UNA DE LAS PARTES DE DICHA OBRA SE EFECTÚEN A SATISFACCIÓN DE “LA CONTRATANTE”, ASÍ COMO A RESPONDER POR SU CUENTA Y RIESGO DE LOS EFECTOS Y VICIOS OCULTOS DE LA MISMA Y DE LOS DAÑOS Y PERJUICIOS QUE POR INOBSERVANCIA O NEGLIGENCIA DE SU PARTE SE LLEGUEN A CAUSAR A “LA CONTRATANTE” O A TERCEROS CON MOTIVO DE SU EJECUCIÓN.

II.- APLICAR, PARA EL CASO DE QUE “LA CONTRATISTA” NO CONCLUYA LA OBRA EN LA FECHA SEÑALADA EN EL PROGRAMA, UNA PENA CONVENCIONAL CONSISTENTE EN UNA CANTIDAD IGUAL AL 1% (UNO POR CIENTO) DEL IMPORTE MÁXIMO CONTRATADO QUE CUBRIRÁ “LA CONTRATISTA” MENSUALMENTE Y HASTA EL MOMENTO EN QUE LAS OBRAS QUEDEN CONCLUIDAS Y RECIBIDAS A SATISFACCIÓN DE “LA CONTRATANTE”.

“LA CONTRATANTE” PODRÁ SUSPENDER TEMPORALMENTE LA OBRA CONTRATADA, EN TODO O EN PARTE Y EN CUALQUIER MOMENTO, POR CAUSA JUSTIFICADA O POR RAZONES DE INTERÉS GENERAL, SIN QUE ELLO IMPLIQUE SU TERMINACIÓN DEFINITIVA.

DÉCIMA SEXTA. OTRAS OBLIGACIONES DE “LA CONTRATISTA”. “LA CONTRATISTA” SERÁ LA ÚNICA RESPONSABLE DE LA EJECUCIÓN DE LAS OBRAS, CUANDO ESTAS NO SE HAYAN REALIZADO DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO, “LA CONTRATANTE” ORDENARÁ SU REPARACIÓN O REPOSICIÓN INMEDIATA, ASÍ COMO LA EJECUCIÓN DE LAS OBRAS ADICIONALES QUE RESULTEN NECESARIAS, LO QUE HARÁ POR SU CUENTA SIN QUE TENGA DERECHOS A RETRIBUCIÓN ADICIONAL.

EL PRESENTE CONTRATO SE FIRMA EN H. MATAMOROS, TAMAULIPAS, EL DÍA 23 DE ABRIL DE 2004.

POR EL MUNICIPIO DE MATAMOROS
LIC. JOSÉ LUIS GONZÁLEZ BENAVIDES — PRIMER SÍNDICO
ING. HUMBERTO J. ACOSTA GARZA — SECRETARIO DE DESARROLLO URBANO
ING. FRANCISCO J. CONTRERAS HERNÁNDEZ — DIRECTOR DE OBRAS PÚBLICAS

POR LA CONTRATISTA
GIC INGENIERÍA Y CONSTRUCCIÓN, S.A. DE C.V.
ING. CARLOS ANTONIO GUTIÉRREZ GONZÁLEZ — ADMINISTRADOR ÚNICO

Nota: el número de contrato aparece como “MAT-OP-OD-01672004” en el texto de la nota y como “MAT-OP-OD-018/2004” en el recuadro del contrato. Se mantiene tal cual aparece en el documento original.

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