Con una jornada que comienza a las 5 de la mañana para comprar suficiente mercancía y termina cerca de las 9 de la noche, Patricia Torres busca sacar adelante su negocio con la venta de fruta, frituras, aguas frescas, tepache y ropa de temporada, pero las ganancias deben repartirse entre los gastos de su hogar y la compra de nuevos productos, sin que siempre alcance el dinero.
Sobre la avenida Benito Juárez, frente a Presto Cash, Patricia adapta su mercancía a la temporada y a lo que le piden sus clientes, mientras prepara tepache con una receta que aprendió de su abuela en San Luis Potosí; la bebida lleva piña, incluida la pulpa, y pasa alrededor de 10 días en fermentación para alcanzar el sabor que ofrece a quienes regresan a comprarle.
Aunque procura vender sus productos durante el día, no todo se termina y hay mercancía que puede quedarse sin salida, por lo que Patricia opta por regalar lo que le sobra a personas conocidas y a quienes apoyan su negocio, en lugar de dejarlo perder.
Al preguntarle si le duele regalar aquello que no logró vender, respondió que no, porque considera que Dios la bendice y que así como ella comparte, también ha recibido ayuda de otras personas; aun con las largas horas de trabajo y las ganancias que apenas cubren sus compromisos, continúa buscando la manera de sostener su emprendimiento.