“Antes solo en vacaciones teníamos miedo de que se metieran a robar, ahorita ya no solamente en vacaciones, sino en cualquier momento”, es la preocupación que vive la directora de la primaria Fernando Montes de Oca, Marta Patricia Maldonado Reyes, luego de que personas ingresaran al plantel para causar destrozos y llevarse artículos como computadoras portátiles de maestras y licuadoras, hechos que dejaron al personal con el temor de que vuelva a ocurrir un robo cualquier día.
Sin el respaldo de algún programa que les ayude a cubrir los gastos que surgen ante este tipo de situaciones, la escuela termina dependiendo de sus propios recursos y de las aportaciones de los padres de familia para resolver las necesidades que se presentan, por lo que, además de preocuparse por la seguridad de los alumnos y del plantel, deben buscar cómo pagar aquello que requiere atención.
La directora también comentó que, tras un accidente relacionado con la barda de la escuela, sintieron que no hubo respuesta de las autoridades, lo que aumentó la sensación de desprotección en la zona, mientras el personal ha reforzado la vigilancia y los cuidados para evitar que los estudiantes queden expuestos durante la jornada escolar.
A la preocupación por los robos se suma el problema de los vehículos estacionados sobre las calles 18 de Julio y Lábaro Patrio, algunos puestos a la venta y otros pertenecientes a personas que acuden a una universidad cercana, pues dificultan la circulación durante la entrada y salida de los alumnos; para intentar despejar el área, la escuela ha entregado volantes a los conductores, aunque los espacios vuelven a ocuparse una vez que otros automovilistas llegan a estacionarse.