Durante la tarde del 26 de marzo, la barcelonesa de 25 años Noelia Castillo recibió la eutanasia en un hospital de Sant Pere de Ribes, Barcelona, casi dos años después de haberla solicitado, luego de que su padre presentara recursos legales en su contra ante distintos tribunales españoles con el apoyo de Abogados Cristianos, alegando que Noelia no tenía capacidad para decidir debido a antecedentes psíquicos.
La joven había solicitado la eutanasia en abril de 2024, y tras evaluaciones realizadas por profesionales en psicología clínica, neuropsicología y psiquiatría, se determinó que tenía plena capacidad para decidir sobre su vida, padecía un sufrimiento psíquico crónico derivado de su paraplejia y manifestaba una “clara falta de sentido vital”, por lo que la medida fue avalada por la Comisión de Garantía y Evaluación de Catalunya en julio del mismo año.
El proceso judicial incluyó la autorización inicial de una jueza de Barcelona en marzo de 2025, la ratificación del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya en septiembre de 2025 y el posterior rechazo del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional a los recursos presentados por el padre, agotando todas las vías legales en España. Abogados Cristianos llevó finalmente el caso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que también rechazó las medidas cautelares solicitadas para paralizar la eutanasia.