El Viernes Santo se vivió con profunda devoción entre los feligreses católicos de Matamoros, recordando la crucifixión y muerte de Jesús de Nazaret en el monte del Calvario, siendo parte del Triduo Pascual.
Al igual que en otras regiones del mundo, en Matamoros se realizó la Procesión del Silencio presidida por el obispo de la Diócesis Matamoros-Reynosa, Eugenio Andrés Lira Rugarcía, quien acompañado de cientos de fieles integrados en diversas Cofradías partieron a las 19 horas desde la parroquia Sagrado Corazón de Jesús en el barrio de La Capilla vía la calle Morelos hacia la catedral Ntra. Sra. del Refugio, continuando con la tradición que llegó a México en 1585 para representar el duelo por la muerte de Cristo.