“Qué mal, qué débiles son, no tienen condición física”: fueron las palabras que, entre burlas y menosprecios, habría dirigido el maestro José Luis Posada Córdoba a estudiantes del tercer semestre, grupo B, de Laboratorio Clínico del CBTis 189, luego de que varios jóvenes presentaran problemas de salud durante una actividad escolar del viernes 16 de octubre 2026, la cual terminó con la movilización de una ambulancia, elementos de Bomberos y de la Guardia Estatal, mientras que una alumna tuvo que ser trasladada a un hospital donde permaneció internada durante un día por problemas del corazón.
Los hechos ocurrieron en el Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios número 189, ubicado en el ejido Los Arados, en Matamoros, Tamaulipas, que dirige Julián Salinas Bujanos, donde estudiantes señalaron que el docente José Luis Posada Córdoba, quien imparte las materias de Tutoría/Recursos Socioemocionales III e Identifica Bacterias de Interés Clínico en Muestras Biológicas, organizó una dinámica que originalmente consistiría en responder preguntas, pero terminó convirtiéndose en una competencia que los obligó a correr alrededor del plantel bajo el sol, sin parar, hasta quedar al menos una alumna desmayada.
De acuerdo con los testimonios en poder de la reportera, el grupo fue dividido en seis equipos de entre ocho y nueve integrantes, quienes debían resolver rompecabezas, participar en una ruleta, conseguir pistas y localizar a una persona que representaba a un paciente con una enfermedad de la garganta; sin embargo, las instrucciones habrían sido poco claras, pues varios estudiantes desconocían que debían buscar a alguien específicamente en el área de enfermería, situación que provocó confusión y recorridos constantes por las instalaciones.
Jóvenes aseguraron al director del plantel, Julián Salinas Bujanos, que aproximadamente el 30 por ciento del grupo estaba en desacuerdo con la actividad, principalmente porque algunos padecían problemas de salud como taquicardia, arritmia o asma; otras jóvenes mencionaron tener el periodo menstrual, pero según denunciaron, el profesor habría condicionado su calificación con la advertencia:
“El que no la haga se va a ver afectado, y ustedes saben”.
La dinámica comenzó después del descanso, durante el horario de 11:30 a 12:20 horas, espacio que correspondía a la clase de Inglés impartida por la docente Claudia Carolina Muñoz Santiago que cedió su hora para que desarrollaran el ejercicio, el cual supuestamente el maestro tendría una duración de 50 minutos, pero se prolongó hasta la última hora a las 13:10 horas.
Durante ese tiempo, los alumnos afirman que estuvieron desplazándose de un extremo a otro de la escuela, al grado de que otros profesores y personal de orientación les llamaron la atención por correr dentro del plantel, sin conocer completamente las indicaciones que habían recibido.
Todo se agravó luego de que una estudiante con problemas cardiovasculares comenzó a hiperventilar hasta que se le dificultó mantenerse de pie, por lo que sus propios compañeros tuvieron que cargarla y colocarla en una silla de ruedas, mientras otros cuatro jóvenes, según los testimonios recabados, sufrieron crisis de pánico y desmayos ante la preocupación que generó lo ocurrido.
Posteriormente, la joven fue trasladada al hospital donde habría permanecido bajo atención médica durante aproximadamente 24 horas.
Lo que más indignó a los estudiantes, según expresaron, fue que lejos de mostrar comprensión ante las afectaciones reportadas, el maestro hizo comentarios burlones sobre la resistencia física de los alumnos, a quienes calificó de débiles y cuestionó por su falta de condición física.
Para los jóvenes, el ejercicio tampoco tenía una justificación académica suficiente, pues señalaron que las calificaciones deben obtenerse mediante conocimientos, trabajos y prácticas relacionadas con las materias, y jamás a través de competencias de resistencia física que puedan comprometer su bienestar.
Además, denunciaron que el profesor ofreció como recompensa exentar un examen al equipo ganador, beneficio que obtuvieron nueve estudiantes, mientras que al segundo lugar le habría prometido eliminar faltas de asistencia, lo que también generó inconformidad entre quienes aseguran siempre ir a sus clases y, aun así, recibir inasistencias que consideran injustificadas.
Otro de los señalamientos está relacionado con la interrupción de clases de otros docentes, entre ellos los profesores Álvaro Gaytán Mújica y Fidel Enrique Rodríguez Salazar encargados de impartir Pensamiento Matemático III y Pensamiento Filosófico y Humanidades II y según señalaron, este último tenía programado un examen de 12:20 a 13:10 horas el mismo viernes.
Sin embargo, Posada Córdoba les aseguró que hablaría con Rodríguez Salazar para utilizar parte de su horario, pero posteriormente el profesor les habría aclarado ante las quejas que nunca recibió esa solicitud y que, por el contrario, se le hizo creer que los propios alumnos pretendían ausentarse de su clase, bajo el argumento de que:
“Fueron ellos los que se quisieron saltar su clase”.
Los inconformes también señalaron que el docente suele retenerlos hasta que concluyan sus prácticas, advirtiéndoles que, si no terminan, perderán puntos o reprobarán el ejercicio, situación que provoca retrasos para ingresar a otras materias y termina perjudicándolos con profesores ajenos al problema.
Ante lo ocurrido, alumnos acudieron con el director del plantel, Julián Salinas Bujanos, a quien expusieron sus inconformidades, las afectaciones que aseguran haber sufrido y su petición de que José Luis Posada Córdoba deje de impartirles clases.
Estudiantes ante lo ocurrido acudieron el jueves, 22 de octubre 2026 con el director del plantel, Julián Salinas Bujanos, que con trato incrédulo por “la plaga de desmayados” les reclamó pidiéndoles explicaciones sobre quién había llamado al 911, pues agregó que él ni siquiera se encontraba en las instalaciones al momento del incidente:
“Se hizo un problema a nivel nacional, me hablaron de la Ciudad de México, la Secretaría de Educación Pública del Estado, el alcalde…”, se sinceró con los alumnos y agregó que también un noticiero amarillista mintió al publicar en redes que había habido estudiantes intoxicados en el laboratorio de la institución, hecho que levantó más preocupaciones en la capital.
Los estudiantes también aseguraron que algunos padres de familia acudieron al plantel para reclamar explicaciones al profesor José Luis Posada Córdoba, pero que se retiró cuando llegaron, situación que aumentó el descontento por la falta de respuestas sobre lo sucedido.
En cuanto a la solicitud de retirar al docente, el director no ha querido intervenir pese a el riesgo en que ha puesto a los alumnos pues argumenta que José Luis Posada Córdoba obtuvo su plaza mediante un proceso de evaluación y asignación del gobierno federal a través del USICAMM (Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros), por lo que aseguró que le es imposible despedirlo o modificar unilateralmente sus condiciones laborales, además de señalarle a los alumnos que el maestro forzosamente deberá concluir el semestre.
Sin embargo, Salinas Bujanos se comprometió, según los estudiantes, a citar al profesor, revisar los señalamientos y mantenerlo bajo observación para evitar que vuelva a organizar actividades de este tipo sin las condiciones adecuadas:
“No lo voy a hacer porque ustedes me lo están pidiendo, es algo que entiendo y tengo que hacer lo correcto”, manifestó y aseguró que primero escucharía al docente para evitar cometer una injusticia contra él.
Finalmente, los alumnos señalaron que, aunque el director prometió dar seguimiento y evaluar el comportamiento del maestro, continúa su inconformidad por tener que permanecer en sus clases, principalmente porque consideran que la actividad del 16 de octubre puso en riesgo su bienestar y que sus quejas continúan sin una solución suficiente.
“Él se queda, pero yo lo voy a evaluar”, habría sido la respuesta de Salinas Bujanos, mientras los estudiantes mantienen su petición de que las autoridades educativas intervengan, revisen las condiciones en las que se desarrolló la actividad y garanticen que las calificaciones no sean utilizadas como mecanismo de presión.
A raíz de la poca atención que pone el director Salinas Bujanos, pues se ausenta largas horas del plantel acompañado de su secretaria, una estudiante de la UTM, los alumnos inconformes están a punto tomar medidas mas drásticas.