Allá donde manda Jesús Chucho Uribe Esquivel, su mamá está lista para liberarlo del mal de ojo, porque gente vemos, corazones no sabemos y la mala suerte es el pan de cada día y ahora más porque las banquetas serán libres de vendedores.
Justo en Las Choapas, la gente se pregunta, ¿por qué los inspectores pasan de largo, cerrando un ojo y tapándose el otro, sobre todo cuando hay comerciantes.
¿Será que el alcalde Chucho tiene una “atención especial” con el negocio familiar? ¿O será que hasta el más valiente de los policías municipales teme que, al entregar una notificación de desalojo, termine convertido en un sapo de alcantarilla por un conjuro maléfico?
No se rían que esto es muy serio
La prensa local, por supuesto, no dice ni pío. Están muy ocupados redactando poesías de “limpieza visual” de la ciudad, mientras ignoran que en Plan de Ayala, la única limpieza que se hace es de aura y la única invasión que se permite, es la que tiene la bendición del Ayuntamiento y un poco de copal.
En Las Choapas, la ley es pareja… pero si tienes el poder de hacer amarres y además eres la madre del jefe Chucho, la banqueta no es pública, es el patio trasero del más allá.
¡Cuidado al caminar, no sea que el alcalde Chucho te quite la banqueta y su mamá te quite la suerte!