Tras entregar la parroquia, el sacerdote Alfredo Gallegos, conocido como el Padre Pistolas, anunció que continuará con sus misas y pláticas en una casa cercana al templo, luego de que, según relató, el obispo lo hizo jubilarse.
El religioso explicó que permanecerá en Chucándiro, Michoacán, en un inmueble ubicado a unos 500 metros de la iglesia, donde ofrecerá sus actividades religiosas y atención a enfermos, aunque ya dejó de celebrar misas en la parroquia que tenía a su cargo.
“Padre voy a seguir siendo hasta después de muerto”, expresó al asegurar que su retiro del cargo está lejos de terminar con su vocación y con la cercanía que mantiene con las personas que acuden a escucharlo.
Sobre su nuevo espacio, señaló que durante quince días concentró al personal en los trabajos para habilitar la vivienda, la cual ya cuenta con tres recámaras, dos baños y una cocina, mientras que la construcción de una capilla y un auditorio podría requerir otro año.
Mientras concluye esas instalaciones, adelantó que celebrará las misas y ofrecerá sus pláticas bajo una lona, pues aseguró que todavía tiene fuerza para continuar con sus actividades, juega básquetbol, monta a caballo y conserva la mente lúcida.
También habló de los gastos que cubría al frente del templo y afirmó que destinaba alrededor de 15 mil pesos semanales al personal, entre secretaría, cocina, electricidad, mantenimiento y la persona encargada de dar cuerda a los relojes, pagos que dejará de realizar tras entregar la parroquia.
El sacerdote sostuvo que será complicado encontrar a quien asuma el cargo por los limitados ingresos de la comunidad, donde, según sus cifras, se celebran ocho matrimonios y 30 bautizos al año, cantidades que consideró insuficientes para cubrir los gastos.
Agregó que la parroquia atiende 17 comunidades alejadas y recordó que antes debía recorrer esos caminos a caballo o en un jeep de la Segunda Guerra Mundial, aunque reconoció que actualmente las carreteras están en mejores condiciones.