A tres días de los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron Venezuela, habitantes de las zonas más afectadas continúan buscando a sus familiares entre los escombros de viviendas y edificios colapsados.
Ante la escasa presencia de equipos de rescate y personal de seguridad, decenas de familias han comenzado las labores de búsqueda por cuenta propia, retirando piedras y restos de construcciones con sus propias manos, mientras crece la incertidumbre por encontrar sobrevivientes.
La falta de apoyo ha incrementado la desesperación de los afectados, ya que las primeras 48 a 72 horas después de un desastre son consideradas fundamentales para localizar personas con vida. Sin maquinaria suficiente, los trabajos avanzan lentamente en medio de las zonas devastadas.