Ozzy Osbourne, ícono del heavy metal y voz inmortal de Black Sabbath, falleció este martes 22 de julio a los 76 años en su natal Birmingham, Inglaterra, rodeado de su esposa Sharon y sus hijos, su partida ocurre apenas dos semanas después de ofrecer su último concierto, un emotivo reencuentro con la banda que lo lanzó a la fama mundial.
La noticia fue confirmada por su familia mediante un comunicado donde expresaron que el cantante murió “rodeado de cariño” y pidieron respeto a su privacidad, el mensaje provocó una ola global de homenajes y luto entre millones de seguidores que vieron en él una figura irrepetible del rock.
Desde 2019 enfrentaba la enfermedad de Parkinson, además de secuelas por cirugías y lesiones, su delicado estado lo alejó de los escenarios en 2023, sin embargo volvió en julio de 2025 para despedirse con el concierto “Back to the Beginning”, un evento histórico que recaudó 190 millones de dólares para causas benéficas.
Nacido en 1948, Osbourne revolucionó la música con Black Sabbath desde 1969 y luego como solista con éxitos como “Crazy Train” y “Mr. Crowley”, su estilo, voz y actitud lo convirtieron en el “Príncipe de las Tinieblas”, dejando un legado eterno que marcó a generaciones del metal y del rock en todo el mundo.